Columnas Darle vuelta a la hoja

Casillero

Por Ignacio Calderón Tena

“Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia.” Alfred Emanuel Smith Después de concluir un ejercicio electoral que en términos generales resultó limpio y ejemplar, con una votación que superó los estándares anteriores y por lo menos en Tijuana incrementó la participación en las urnas, para dejar atrás la vergüenza de estar en los últimos lugares de participación electoral, vale la pena borrar todo lo que fue encono y golpes bajos y pensar en la reconstrucción del maltrecho tejido social. A partir de este momento, viene una época en la cual se deberá buscar que las heridas provocadas en el campo de batalla político, cicatricen y todo aquello que fueron ánimos exaltados se conviertan en deseos de un mejor futuro para México, lo que fue rencor, sea pretexto para tejer en la pluralidad el destino de nuestro País. Lo que fueron envidias y malas intenciones sean ocasión de encontrar la reconciliación entre las diferentes fuerzas políticas, porque por encima de una contienda electoral, está nuestro futuro. A partir de ahora se rompe un periodo de 89 años de depender de solo 2 partidos que detentaron el poder. Un PRI que desde su creación en 1929 solo compartió la Presidencia 12 años con Acción Nacional y que juntos se negaron a ver lo que la sociedad demandaba: honestidad, transparencia, combate a la corrupción y el restablecimiento de la paz. Esos 2 partidos, al igual que muchos otros “Partidos Bonsais”, tienen que hacer un profundo análisis de las causas que los llevaron a perder todas sus posiciones políticas y en congruencia sus líderes deberán renunciar, no solo a nivel nacional, sino también en el terreno local, pues el hecho es que por lo menos en Baja California, podemos hablar de que se dio un auténtico “Zapato Electoral”, producto de los malos gobiernos que hemos padecido y de los vicios que los han acompañado; en donde familias enteras se han beneficiado por casi 30 años de vivir del presupuesto. Si en Baja California no aprenden de este resultado, corren el riesgo de perder todas sus posiciones en el 2019, por lo que deben impulsar candidatos honestos evitando la tentación de nominar a los corruptos de siempre. Es tiempo de cerrar filas, de unir esfuerzos (gobernantes, partidos políticos y ciudadanos), de aprovechar propuestas, aunque sean de otros si abonan al desarrollo del país, pero sobre todo, es tiempo de entender que México no se rehace cada 6 años. Nuestro País se complementa con nuevas ideas y nuevas formas de gobernar; el destino y el rumbo no cambian, es el progreso, la seguridad pública, el combate a la pobreza, el desarrollo económico sustentable, la dotación cabal de servicios públicos a toda la población, el combate a la corrupción, etc. Lo que debe de cambiar es el estilo de gobierno, no el sentido de bien común. Démosle pues, la vuelta a la hoja del capítulo electoral y construyamos esa nueva sociedad en donde todos, independientemente de filiación política, tengamos cabida. * El autor es asesor empresarial en cabildeo,

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