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Apuntes

Por Ángel González

Ciertamente y nos queda claro, Tijuana es, en el boxeo rentado, una de las mejores plazas de la República Mexicana, sin temor a equivocarnos, la número uno. Y eso se debe, principalmente, al número de funciones que se celebran al año, aunque no todas son de calidad, pero sirven de escaparate a los peleadores que se abren camino en esta dura profesión. Boxeadores, muchos de ellos de Estados Unidos, vienen a pelear con púgiles locales para hacer récord, pagándolos ellos mismos a los rivales. Además, los promotores reciben muchas facilidades para llevar a cabo las funciones en algunos centros de diversión y en algunos casos, el pago a los peleadores es con boletos. Es decir, tienen que vender las entradas para agarrar algo dinero por sus combates. Pero esa es otra historia. Ahora queremos tocar el tema del boxeo aficionado, que ya muy poco vemos en Tijuana. Y es que, en otros tiempos, la Comisión de Box y Lucha Libre de Tijuana, para otorgar una licencia de boxeador profesional, exigía a los interesados una cierta cantidad de peleas como aficionado. La verdad ignoramos si este siga siendo un requisito para otorgar el permiso, pues en las funciones se ve a mucho jovencito dándose de golpes arriba del ring, en las promociones locales. Tienen el objetivo de convertirse en estrellas y cobrar los sueldos que tienen los estelares del boxeo de paga. Algunos promotores combinan peleas profesionales y pleitos amateur, pero nada que ver con los torneos municipales, que era donde se daban a conocer los que después serían los profesionales. Diversos escenarios tenía el box de aficionados, uno de ellos la cancha al aire libre de la Colonia Libertad, donde está ahora el gimnasio que es casa del Club Social y Deportivo Olímpicos. Ahí promovía Alex Rivera, uno de los anunciadores de la Comisión de Box y Lucha Libre, apoyando a su hijo, Kid Chón, que participaba en las funciones de aficionados. En aquellos años, había interés por los torneos municipales y siempre que programaban al Oso Rivera con Pedro Cárdenas, los aficionados, seguidores de ambos peleadores, hacían grandes entradas. Aunque luego de sus épicas batallas en el terreno amateur, les perdimos la huella y quién sabe si hayan seguido como profesionales. Una buena época del boxeo amateur con Adrián Mayén Meza en la Asociación Estatal de Box de Baja California, tío del promotor Memo Mayén, que sigue en el ambiente, con carteles de primer nivel. En la Asociación Estatal también estuvo Alejandro Osuna Lizardi, muchos años, quien llevaba magnífica relación con Ricardo Contreras, quien todavía sigue en la presidencia de la Federación Mexicana de Box. Los últimos buenos tiempos que nos tocaron fueron cuando Abel Rojas, el Tiburón, presidía el Comité Municipal de Box de Tijuana y hacía funciones en el gimnasio que está en el Auditorio de Tijuana. Julio Alfonso Barroso es el nombre original de este gimnasio, dedicado al fallecido periodista, especialista en box. Ahí entrenaba a sus pupilos Adán Zamora y ahora lo hace Pedro Morán, que le puso su nombre al inmueble. Semana a semana, volviendo con las funciones que ahí se celebraban, los fanáticos retacaban el lugar, un ambiente familiar y las finales duraban varias jornadas. “Si la gente quiere que sigan las finales, hay que darles gusto”, nos dijo en alguna ocasión el Tiburón, encargado de la disciplina de box durante la gestión del licenciado Aurelio Calva Flores en la Dirección de Asuntos Deportivos del Estado. Ya se nos terminó el espacio para los Apuntes, que hasta aquí llegan…por hoy.

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