Columnas La importancia de la sociedad civil

Águilas y serpientes

Por Rafael Liceaga

“Peor que la delincuencia organizada, es la sociedad desorganizada” Rafael I. Licéaga La sociedad es un grupo de personas que vive de una manera organizada en un lugar específico. La palabra proviene del latín societas, que significa asociación amistosa con los demás. El concepto de sociedad supone la convivencia y la actividad conjunta del hombre, conscientemente organizado u ordenado, e implica comunicación y cooperación. Una sociedad humana es un colectivo de ciudadanos de un pueblo, comunidad, región o país, sujetos a la misma autoridad política, las mismas leyes y normas de conducta, organizados socialmente y gobernados por las entidades que velan por el bienestar de este grupo. Los miembros de una sociedad pueden ser de diferentes grupos étnicos. También pueden pertenecer a diferentes niveles o clases sociales. Lo que caracteriza a la sociedad es la puesta en común de intereses entre los miembros dirigidos hacia un objetivo común. La sociedad civil es pues la sociedad organizada. Son los agrupamientos que intentan llevar a cabo una determinada agenda en el espacio público. Uno de los problemas de las sociedades, son sus subgrupos, dentro de los cuales se encuentran los indiferentes, que recluidos en sus asuntos dan la espalda a la vida pública, la observan desde lejos como algo ajeno y lejano. Por ello nuestra sociedad civil es muy poco escuchada, porque solo una minoría de ciudadanos participa en asociaciones civiles, sindicatos, organizaciones empresariales, etcétera. La sociedad civil es un producto de la madurez humana, del desarrollo y de la innovación. Otro de los problemas es que la sociedad civil organizada es vista por muchos políticos como rara y, en casos extremos, hasta nociva o enemiga. Es vista por algunos gobernantes como algo molesto e indeseable. No obstante, desde ya algunos años, la voz ciudadana se ha ido imponiendo y hoy es ya una fuente de poder, el poder de la gente. No hay sociedad civil sin democracia y no hay democracia posible sin sociedad civil. Y la relación entre organizaciones de la sociedad civil e instituciones estatales debería de ser de estrecha vinculación. El Estado democrático es más fuerte si es acompañado de una enérgica y vital sociedad civil, mientras la sociedad civil solo es posible en el marco de lo que es un Estado democrático y de derecho. La vinculación entre la sociedad y el gobierno es clave para el desarrollo del país. El tema de la confianza no es asunto fácil en México, y mantener la confianza en los espacios de diálogo gobierno-sociedad civil es algo aún en evolución. De entrada, la interacción entre sociedad civil y gobierno tiene una gran historia de indiferencias, desigualdades e injusticias. Las organizaciones de la sociedad civil se enfrentan a una enorme demanda de tiempo y recursos para darle seguimiento a la evolución de las agendas y las negociaciones, con el objeto de identificar las oportunidades de incidencia. El proceso es largo, lento y cíclico, pero necesario para el bien de la comunidad. * El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y Coordinador de Tijuana en Movimiento.

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