Columnas Opinar o no opinar es el dilema

Águilas y serpientes

Por Rafael Liceaga

Nadie tiene en sus manos la verdad absoluta. De ahí la importancia de estar informados, de investigar. Todos podemos opinar, pero ello implica responsabilidad. Es importante leer e informarse. Y hay que ser humildes cuando se está al servicio de la verdad y el bienestar de todos. No se vale opinar por opinar o por intereses que no son legítimos. Es obvio que todos tenemos una opinión sobre cualquier tema, a veces bien fundamentada y otras veces no. A veces basada en experiencias y otras sustentada sobre nuestras emociones, sentimientos o ideas. Pero no siempre expresamos lo que pensamos en realidad, porque somos conscientes de que algunas opiniones despertarían rechazo en los demás. Por otro lado, muchas veces, también, la gente opina para desvirtuar y hacer daño. Es difícil nadar en un río de pirañas. No nos ocupemos en la lucha contra las opiniones de los demás, ni tampoco tomemos muy en serio las nuestras. Podemos mediar. Opinar está bien y nadie tiene derecho a privarnos de ello. Y por lo mismo, no merece la pena tomarse de manera visceral las opiniones ajenas, sino desmenuzarlas y sacar lo que tienen de buenas. Por décadas, la gente pensante de México ha exigido que se le escuche. Es decir, el pueblo no quiere más déspotas y tiranos, quiere gente en el poder que la oiga y actúe en consecuencia. Hoy, ya que alguien habla de consultar algo, resulta que hay algunos que dicen que para qué, que para eso se le paga a los políticos y los funcionarios públicos. Es decir, si se nos consulta la queja es porque nos consultan y porque hay un gobierno populista; y si no se nos consulta, entonces “aquellos” no oyen y son unos tiranos. Con malas actitudes, ni para dónde hacerse. En el caso especial que vive México hoy, tenemos que agregarle al dilema, que los que están a favor de las consultas son los que están de acuerdo con el nuevo gobierno que vendrá; y los que están criticando las consultas resulta que son los que estaban de acuerdo con el gobierno que se va. O sea, a todo hay que agregarle cuestiones políticas, egos, necedades y antipatías. La consulta oficialista, hoy es motivo de crítica. Curioso es ver que quienes critican que pidan la opinión, opinan. Las opiniones de cualquier tipo, incluso las que son contrarias a las propias, tienen que ser respetadas por los gobernantes y por las demás personas. Lo que hay que saber es a quién preguntarle y cómo. Son días difíciles, de opiniones encontradas y fuertes confrontaciones. Las redes sociales le dan voz a todo mundo, pero eso tal vez es lo que nos crea mayores conflictos, porque no toda la gente tiene buena fe, ni es consciente de sus capacidades y conocimientos. Que se consulte en cada tema a quien sepa y que opine quien sabe. Los demás, nos abstenemos y ya. * El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y Coordinador de Tijuana en Movimiento.

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