Columnas Educación, hay que reformar la reforma

Águilas y serpientes

Por Rafael Liceaga

No hay nada mejor para un gobierno corrupto, que tener a ciudadanos ignorantes. Tal vez por eso, llevamos años con autoridades haciéndose guajes con este tema. Unos hacen como que les importa (el gobierno), otros hacen como que participan (los maestros) y otros hacen como que estudian (los alumnos). Y todo en un despilfarro extraordinario de recursos que no educan a la gente. Solo hacen nuevos ricos sexenales. México necesita mejorar su sistema educativo. Un problema es que los que hicieron la reforma se mueren antes de aceptar que es perfectible, y los que la quieren perfectible, la quieren cambiar toda. Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre. La situación de la educación en México es preocupante. El desempeño mostrado en los últimos años ha sido decepcionante. Se requieren esfuerzos para abatir el rezago educativo. Por tal motivo, no hay que quitar el dedo del renglón. Se supone que los objetivos principales que busca la reforma son: aumentar la calidad de la educación básica, y aumentar la matrícula de educación media superior y superior. Para estos propósitos, la reforma propone, entre otras muchas cosas, la capacitación de los maestros. Aunque también debe de haber capacitación para los padres, para que entiendan la importancia de la educación, e incluso capacitación a los mismos alumnos para que entiendan porqué es necesario estudiar. Otra vital capacitación, sería a los líderes sindicales, para que se movieran en el marco de la excelencia y de la legalidad (Mmm). Lo que se haya hecho, vale, aunque falta mucho por perfeccionar. Pero sí hay que poner máxima atención en que existen otros factores, como las condiciones de las escuelas, el interés y disposición de los padres para apoyar a sus hijos en sus tareas, ejercicios y estudio, así como las condiciones económicas y un ambiente propicio en los hogares para que los niños y jóvenes puedan concentrarse en su actividad escolar. Otro factor que hay que combatir es la desigualdad educativa entre las zonas urbanas y rurales. Hay muchas escuelas apartadas que carecen de la infraestructura básica e incluso existen poblaciones en donde las escuelas son improvisadas. En estos casos, un maestro no es suficiente para mejorar la educación. Es indispensable que, además de que los profesores estén capacitados, se insista en la modernización de los métodos de enseñanza. Y estos métodos de enseñanza tienen que consultarse con expertos y asociaciones de escuelas y universidades. Querámoslo o no, el sistema educativo es un reflejo más de la corrupción que impera. Y mientras no se ataque este problema de fondo, será difícil que las medidas y los recursos que se focalicen sean fructíferos. Ahora mismo, estamos viendo en todas las redes sociales, el grado de educación de la población en general, al expresar sus opiniones sobre la política actual del país. Estamos viendo sabios, tontos, correctos, majaderos, mentirosos, etcétera. Una educación bastante dispareja. * El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y Coordinador de Tijuana en Movimiento.

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