Columnas Somos o no somos

Águilas y serpientes

Por Rafael Liceaga

Supuestamente, la mayoría de los mexicanos queremos lo mejor para el país, que indefectiblemente se traduce en el bienestar de todos. Pero hay otros que no piensan igual, que piensan en sus intereses que tienen que ver con apasionamientos banales de placer, poder y dinero. La cuestión es que los que no permiten el desarrollo social y económico, son los que tenemos empoderados en los partidos políticos y en los gobiernos. De ahí que hoy, según las encuestas, quien lleva ventaja para ganar la presidencia de la República, es quien representa algo contrario a lo de siempre. Todos los que ahora vemos desesperados porque ven que probablemente se tendrán que ir del poder y despedir de sus privilegios, son los mismos que tan solo hace meses, aún consentían la corrupción e impunidad de sus correligionarios. Ahora gritan desesperadamente que se les permita continuar, pero llevando a cabo por abajo y encima de la mesa, campañas de desprestigio que verdaderamente rayan en lo ridículo. Y todo, por no tener integridad. Solo aquellos que tienen claro cuáles son los valores morales y éticos que deben regir su vida, son los que quieren que todo cambie. Estos, supuestamente, son los que trabajan por el cambio. Los demás, están trabajando para confundirnos. El "deber ser" son las normas por las cuales los individuos que formen parte de una sociedad deben actuar. Son los parámetros por los que determinamos cuáles actos son correctos y aceptados y cuáles no. Con esto se da la conciencia de hacer el bien, o la inconciencia de hacer el mal. Quienes no privilegian el "deber ser" son los que buscan el progreso individual a costa de lo que sea. El "deber ser" son normas morales, éticas y afectivas, por las que debemos regirnos. Son los valores ancestrales de la humanidad. Esos valores que nos han permitido formar sociedades. Cuando esto no está arraigado es cuando priva el egoísmo. Los egoístas son los que viven de la ubre del gobierno y atacan a los demás de la forma que les impongan sus jefes o partidos políticos, para obtener sus intereses personales. Son los que tienen harta a la sociedad, con la impunidad y la corrupción. El "deber ser" es donde el bien común prima ante el bien individual. Donde el éxito individual se logra sobre la base del éxito colectivo. Este asunto es complejo y lo estamos viendo en esta época en las redes sociales. Como gente que pensábamos sensata está desquiciada descalificando a quien no piensa como ellos. Buscar la sobriedad, nos dará la capacidad de raciocinio que nos permita atender ciertos parámetros, tanto éticos, como morales, en nuestras vidas. Parámetros que tendremos solo a través de una educación moral, lo que no se ve reflejado, por ahora, en la reforma educativa. Quienes quieren que todo siga igual, son los que detienen las nuevas propuestas, llevan a cabo reformas a su antojo y conveniencia, o simplemente no hacen nada. Volvemos a lo mismo. Todo comienza por nosotros. * El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y Coordinador de Tijuana en Movimiento.

Comentarios