Crónica: Elsa lucha por 2 vidas a la vez
Como cada semana, Elsa Garduño llegó este viernes a las 7:30 horas al Hospital General de Tijuana, en compañía de su esposo Rafael quien no suelta su mano ni un minuto; juntos ingresan cada semana por el sótano del nosocomio y suben al primer nivel donde permanecerán las siguientes cuatro horas.
Lleva en su vientre a su segundo hijo, sin definir todavía cuál será su nombre porque se preocupa más por seguir todas las indicaciones médicas para juntos lograr vencer el cáncer de mama que le fue diagnosticado el pasado mes de febrero.
“Lo primero que me pasó por la mente cuando me dijeron que estaba embarazada, fue que el bebé no iba a estar bien. Tal vez no iba a sobrevivir, no iba a poder recibir las quimios y el cáncer le iba a afectar también”, expresa preocupada.
Tras el diagnóstico le informaron que tendrían que practicarle una mastectomía en el seno izquierdo, lo que significa que tendrán que retirarlo para asegurarse que el cáncer no se extienda a otras partes de su cuerpo. Una vez concluida esa etapa vendría el tratamiento de quimioterapia.
Un día antes de su cirugía, Elsa y Rafael contrajeron matrimonio y dos meses después recibieron la sorpresiva noticia de que esperaban un hijo, lo que les causó felicidad y a la vez preocupación, pues aún no concluía la batalla contra el cáncer.
“Los doctores me dijeron que mi bebé se podía salvar y yo también. Solo tenía que poner en pausa mi tratamiento hasta que él se formara, lo que sucedió a las 20 semanas de gestación”, recuerda.
A Rafael le ofrecieron un trabajo en la frontera, en Tijuana, oferta que aceptó porque sabía que en esta ciudad podría darles una mejor vida a su esposa y al bebé que venía en camino, así fue como llegaron al Hospital General de Tijuana donde actualmente Elsa ha cumplido sus primeras once sesiones de quimioterapia.
El diagnóstico
A sus 43 años, Elsa se enteró que la “bolita” que se sentía en el seno izquierdo eran tumores, tenía cáncer de mama y debía someterse de inmediato al tratamiento para detener la enfermedad.
“La bolita fue creciendo y me causaba malestar. Sentía dolor y en ocasiones ardor, nunca pensé que fuera cáncer de seno porque en mi familia no había antecedentes de esta enfermedad”, detalla.
Solo tenía conocimiento que una tía lejana padeció cáncer cérvico uterino, dijo, lo que consideró razón suficiente para no considerar tener una enfermedad tan grave como lo es el cáncer.
“Cuando me dijeron que debía someterme a la cirugía, sentí miedo.
Ahora sé que es normal, todas pasamos por esa sensación porque no tenemos la idea de que el cáncer no se cura al 100% y no tenemos la certeza que sea suficiente retirar el seno para estar sanas”, expresa la preocupada mujer.
Tras recuperarse de la cirugía en la que le removieron el seno, recibió la noticia de que estaba embarazada de su segundo hijo, lo que sorprendió y preocupó tanto a los doctores como a ella y a su esposo.
El baby shower
Para Elsa y su esposo Rafael, es extraño recibir muestras de afecto de personas que apenas conocen, el matrimonio se llevó una agradable sorpresa hace una semana cuando personal y pacientes del área de Oncología les organizaron un “baby shower”.
“No esperaba este tipo de detalles, cada que vengo a una sesión salgo con algún regalito que me dan para mi bebé y eso me hace sentir muy contenta. Mi bebé está creciendo rodeado de buena vibra”, compartió.
Al ser un caso poco común, dijo, llamó la atención del resto de las pacientes que toman terapia al mismo tiempo en el área de quimioterapia del Hospital General, quienes constantemente están al pendiente de su salud y el desarrollo de su hijo.
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