La niña del columpio
En la madrugada, mientras reina la tranquilidad en la Unidad Deportiva CREA, los veladores se acostumbraron al sonido de los columpios rechinando.
Los trabajadores cuentan que desde hace más de 30 años el espíritu de una pequeña niña ronda las instalaciones del CREA, sorprendiendo a quienes laboran en las diferentes oficinas.
La primera aparición de la niña se dio cuando, en una de sus revisiones rutinarias en la madrugada, uno de los veladores escuchó a alguien utilizando los columpios a las tres de la mañana.
El hombre, despreocupado, se acercó a revisar de quien se trataba y desde lejos vio a una pequeña niña, de cabello rubio y ondulado, vestida de blanco, de aproximadamente ocho años.
Además del rechinar del metal viejo del columpio, la niña reía, y conforme se fue acercando, el miedo creció para el velador, quien decidió dar vuelta atrás y alejarse del lugar.
Las risas se hacían más fuertes mientras el velador caminaba. Esa fue solo la primera vez que la niña rubia se apareció en el CREA.
Otra de las historias que incluyen a la misteriosa pequeña fue contada por uno de los usuarios, quien llegó a la unidad deportiva acompañada de sus nietas, quienes empezaron a jugar con una niña que iba sola.
Las tres pequeñas jugaron con la tierra del área infantil y, cuando el abuelo regresó a lugar, habían formado una tumba con flores y la desconocida niña ya no estaba presente.
Al preguntarles a sus nietas, respondieron que su nueva amiga estaba enterrada bajo las flores. El hombre, asustado, escarbó para sacar a la pequeña, mas ya no había nada.
De hecho, se dice que de vez en cuando se le puede ver en las oficinas del Instituto Municipal de la Juventud.
Empleados han expresado que se le puede ver corriendo, pasando por la puerta, así como moviendo los objetos de las mesas.
Origen desconocido
Los trabajadores no están seguros del porqué la niña se aparece en el CREA, sin embargo uno de los veladores, que ya falleció, solía decir que pudo hablar con ella.
Según la historia, el velador estaba en el área donde actualmente está el gimnasio de box, a espaldas de las gradas de la pista atlética, cuando se encontró con la pequeña de pelo rubio.
El hombre quedó paralizado; la niña le dijo que era de Estados Unidos y que se había quedado en el CREA después de que alguien la mató y la enterró en el lugar.
Dicha versión se hizo más fuerte cuando otro de los trabajadores vio a un hombre joven cruzando los árboles, sin esquivarlos, caminando a dicha área; al llegar al lugar, ya no había nada.
Se presume que el hombre es el asesino de la pequeña de pelo rubio.
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