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Democracia y Libertad: César Esparza

Democracia y Libertad: César Esparza

Como periodista, uno es testigo presencial en muchas de las veces, de acciones, situaciones y circunstancias, que van dibujando la vida política, económica y social de nuestro entorno, de nuestra comunidad, nuestro estado y nación.



Es un privilegio y una gran responsabilidad que conlleva en un ejercicio diario, mantener por encima de todo tipo de intereses, precisamente el interés público, el de la sociedad y ello trae como consecuencia, en muchas de las veces, el ataque obstinado y obscuro de quienes ejercen el poder y lo hacen a costa de nuestros impuestos.



Hoy vivimos en Baja California un hecho inédito, reprobable a todas luces, un hecho que marca sin lugar a dudas un antes y un después de la relación entre los medios de comunicación con el gobierno que encabeza Francisco Vega de la Madrid como gobernador y los 5 alcaldes del estado; Gilberto Hirata Chico, Jorge Astiazarán Orci, Jaime Díaz Ochoa, César Moreno González de Catilla y Silvano Abarca Macklis.



Es vergonzoso que en pleno siglo XXI, en la incipiente democracia que tratamos de construir los mexicanos, éste grupo de servidores públicos hagan un señalamiento, tratando de manipular a la opinión de la sociedad sin consolidar esa acusación en un tribunal como debiera de realizarse para dar sustento y fundamento a la propia acusación, insisto, en lo personal me parece un ejercicio reprobable para acotar la esencia misma del periodismo, informar con veracidad, prontitud y pertinencia.



Retomo parte del preámbulo de la Declaración de Chapultepec, adoptada por la Conferencia Hemisférica sobre la Libertad de Expresión celebrada en México, DF el 11 de marzo de 1994.



“En el umbral de un nuevo milenio, América puede ver su futuro afincada en la democracia. La apertura política ha ganado terreno.



Los ciudadanos tienen mayor conciencia de sus derechos. Elecciones periódicas, gobiernos, parlamentos, partidos políticos, sindicatos, asociaciones y grupos sociales de la más variada índole, reflejan más que en ningún otro momento de nuestra historia las aspiraciones de la población.



En el ejercicio democrático, varios logros suscitan el optimismo, pero también aconsejan la prudencia. La crisis de las instituciones, las desigualdades, el atraso, las frustraciones transformadas en intransigencia, la búsqueda de recetas fáciles, la incomprensión sobre el carácter del proceso democrático y las presiones sectoriales, son un peligro constante para el progreso alcanzado. Constituyen también obstáculos potenciales para seguir avanzando.



Por todo ello, es deber de quienes vivimos en este hemisferio, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, consolidar la vigencia de las libertades públicas y los derechos humanos.



La práctica democrática debe reflejarse en instituciones modernas, representativas y respetuosas de los ciudadanos; pero debe presidir también la vida cotidiana.



La democracia y la libertad, binomio indisoluble, solo germinarán con fuerza y estabilidad si arraigan en los hombres y mujeres de nuestro continente.



Sin la práctica diaria de ese binomio, los resultados son previsibles: la vida individual y social se trunca, la interacción de personas y grupos queda cercenada, el progreso material se distorsiona, se detiene la posibilidad de cambio, se desvirtúa la justicia, el desarrollo humano se convierte en mera ficción.



La libertad no debe ser coartada en función de ningún otro fin. La libertad es una, pero a la vez múltiple en sus manifestaciones; pertenece a los seres humanos, no al poder.



Porque compartimos esta convicción, porque creemos en la fuerza creativa de nuestros pueblos y porque estamos convencidos de que nuestro principio y destino deben ser la libertad y la democracia, apoyamos abiertamente su manifestación más directa y vigorosa, aquella sin la cual el ejercicio democrático no puede existir ni reproducirse: la libertad de expresión y de prensa por cualquier medio de comunicación.



Los firmantes de esta declaración representamos distintas herencias y visiones. Nos enorgullecemos de la pluralidad y diversidad de nuestras culturas, y nos felicitamos de que confluyan y se unifiquen en el elemento que propicia su florecimiento y creatividad: la libertad de expresión, motor y punto de partida de los derechos básicos del ser humano.



Mi solidaridad y reconocimiento a todos los que hacen posible que los periódicos de Grupo Healy sean una herramienta de cambio social, un motor para la libertad de expresión en Baja California y México.



* El autor es director de noticiarios de BCNoticias.com.


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