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Legado

Todos, de alguna manera, estamos siempre buscando determinar qué es lo que le vamos a legar a nuestros congéneres, y que, además, tenga un impacto en las nuevas generaciones.

José Roberto  Vázquez

Todos, de alguna manera, estamos siempre buscando determinar qué es lo que le vamos a legar a nuestros congéneres, y que, además, tenga un impacto en las nuevas generaciones. Por supuesto que, dependiendo de varias cosas, nuestra herencia podría ser sumamente importante y con impacto generacional, o, lo que sería lo más común, haríamos una aportación sencilla que solo influyera en nuestra familia nuclear. Sin embargo, la gran mayoría de las personas, solo nos dedicamos a realizar nuestras actividades cotidianas, sin pensar en trascender.

En última instancia, no seremos nosotros quienes conoceremos cuales fueron nuestros logros y si, de alguna manera, fuimos evaluados para determinar nuestra herencia cultural y lo extenso de la misma.

A quienes ya podemos estarles haciendo una evaluación, son sin lugar a duda, los funcionarios de gobierno que han malgastado tiempo y recursos financieros de la peor manera, a quienes ya podemos juzgarlos y ubicarlos en su lugar exacto en la historia. Para poder llevar a cabo ese ejercicio ciudadano de opinar sobre hechos concretos, bástenos observar qué es lo que está aconteciendo día con día en nuestras ciudades. Podemos partir de la atmósfera que nos rodea en nuestros hogares, que está negativamente conformada de hechos violentos y de la nula respuesta de las fuerzas policíacas encargadas de atender con efectividad, la violencia y la delincuencia. Como esto es algo que no está sucediendo de manera integral, entonces el espacio en el cual nos desenvolvemos es negativo y no nos permite avanzar. Pero, cuando, además, son las mismas autoridades quienes integran al crimen organizado, y a partir de él fundan sus actividades gubernamentales,

no hay forma de poder asestarles golpes efectivos que les obliguen a modificar el rumbo.

Ese es el caso de Román Cota, presidente municipal de Tecate, quien ya no solo se manifiesta como seguro chapulín, sino que ya tiene elaborado el documentos que le permite aspirar a una nueva posición política: quiere ser diputado o senador de la república. Para respaldar sus intenciones tiene una serie de puntos específicos en los cuales basa sus aspiraciones. Primero, deja a nuestra ciudad como la más perjudicada por las acciones del crimen organizado. Por los cuatro puntos cardinales estamos siendo agredidos por células criminales, que se han apoderado de esos territorios. Hacia el este, en la zona de La Rumorosa y la Sierra de Juárez, tenemos grupos pelándose la pertenencia y el derecho a ese territorio. Hacia el sur, en Cerro Azul, Valle de las Palmas, el Testerazo, el Ejido Carmen Cerdán y Vallecitos, también hay enfrentamientos armados y una alta incidencia delictiva. Rumbo a Tijuana y a lo largo de la línea divisoria con USA, las actividades delictivas son comunes y los jefes del crimen organizado extienden sus actividades, contemplando zonas de nuestra propia ciudad, como parte de sus territorios.

Siendo fríos y aceptando que la lógica del crecimiento del territorio de influencia es la atención que se le dé, entonces el crimen organizado está haciendo lo que debe para extenderse. Pero lo que no debería suceder en esta lógica de la extensión del área de dominio, es la permisividad que el Ayuntamiento de Tecate le ha otorgado a crimen organizado. Román Cota y su Cabildo participaron en el crecimiento y consolidación de las actividades criminales en nuestra zonas, con las escasas exigencias ante el gobierno federal para que se les combatiera. Ahora, con esas negativas credenciales y paupérrimos logros gubernamentales, aspira a una nueva posición desde donde no hará nada para mejorar nuestro entorno. Por lo que los tecatenses debemos esperar más de lo mismo. Hasta ahora, los funcionarios electos solo se han servido con la cuchara grande y en beneficio propio. Han dejado a la población sumida en el miedo y la ansiedad, sin buenos augurios. Vale.

  • El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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