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El costo oculto de lo que consumes

“La alegría no viene de la comparación con otros, viene del avance que uno tiene como persona” Rafael Zavala

Octavio  Ballesteros

La información que consumes es la gasolina que empodera tus pensamientos, tus emociones, y tu identidad, acorde con Jodie Jackson, neuro científica británica; y hay una conexión entre tu dieta de información y tu desempeño mental. Lo que la mente consume te sirve para un desempeño óptimo o muy pobre. Que ocurre. Nuestra mente la alimentamos con datos, imágenes, palabras, ideas y transacciones. Y éstas son las cosas que utiliza la mente para impulsar nuestras creencias y nuestra identidad. Por lo tanto cuando cambiamos lo que consumimos cambiamos en lo que nos convertimos.

Dependiendo de la información que atiendes hay un impacto en nuestra productividad, en el sueño, y también en la parte del cerebro que nos ayuda a enfocarnos, a la tomas de decisiones, y a regular nuestras emociones. Al respecto de las emociones, recordemos que lo importante no es lo que nos pasa, sino cómo reaccionamos a lo que nos pasa. Pasamos entre tres y siete horas del día consumiendo contenido e información en pantallas, y esto en el largo plazo es un porcentaje muy importante de nuestra vida activa.

Y gran parte del problema es que un alto porcentaje de dicho tiempo nos la pasamos en entretenimiento más que en instrucción, y por ende nuestro cerebro se va haciendo cada vez más perezoso: Antes nos sabíamos los teléfonos de gran parte de la familia, ahora hay personas que ni siquiera recuerdan el propio. Nos hemos ido acostumbrando a lo intrascendente, como lo puede ser un like, un mensaje, un nuevo seguidor. Por ejemplo, cuando vemos un video con alto grado de violencia o de carga negativa, podemos pensar que es un video más únicamente, pero cuando son varios los que visualizamos en el día nuestro cerebro lo registra como una experiencia real, y el cuerpo empieza a generar cortisol, y lo químicos del estrés, se pone en modo supervivencia y sistema inmune se pone en pausa. En Corea del Sur y en Alemania ya hay estudios que demuestran que el exceso de uso de pantallas afectan las áreas grises del cerebro, conllevando una disminución de la capacidad para toma de decisiones y de concentración.

QUÉ PODEMOS HACER

La gran ventaja es que nuestro cerebro es adaptable y esto nos da oportunidad de fortalecerlo a través de ciertas prácticas: Cada vez que nos enfocamos en algo y resistimos la tentación de atender el celular, cuando le ponemos total atención a otra persona y dejamos aparte el celular, cuando tenemos ratos de silencio para pensar y meditar, cuando leemos, todas esta actividades que nos exigen un esfuerzo intelectual nos sirven para pensar con mas claridad, enfoque y para longevidad del mismo cerebro.

CONCLUSIÓN

Recordemos este ciclo, nuestros pensamientos y creencias nos llevan a ideas, las ideas nos llevan a emociones, las emociones a acciones, las acciones a resultados, y los resultados nos ayudan a reforzar las creencias. Si nuestra dieta mental es óptima, pensamientos y creencias generadas serán ídem, con las consecuencias naturales derivadas de éstas. ¡Feliz domingo, estimado lector!

  •  *- El autor es socio del Despacho Asesores Ballesteros.

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