Con el agua al cuello
Las universidades públicas hacen malabares para conseguir recursos propios mediante convenios y prestación de servicios.

Las universidades públicas hacen malabares para conseguir recursos propios mediante convenios y prestación de servicios, pero esos esfuerzos no alcanzan para cubrir las necesidades de una población estudiantil que sigue demandando espacios. El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, puso sobre la mesa una realidad que no debería pasar inadvertida: sin mayor inversión pública, ampliar las oportunidades educativas será cada vez más complicado. El asunto no es menor. La educación superior representa una apuesta por el desarrollo y una herramienta para abrir oportunidades a miles de jóvenes.
Sin embargo, las instituciones no pueden depender únicamente de sus propias estrategias de autofinanciamiento para sostener sus actividades y responder a la demanda.
Lomelí también puso el dedo en otra llaga: antes de presumir la creación de nuevas universidades, las autoridades deben garantizar recursos suficientes para consolidar las que ya funcionan.
Abrir más planteles puede sonar bien, pero sin presupuesto adecuado, el crecimiento corre el riesgo de quedarse en el papel. La advertencia obliga a revisar las prioridades de los gobiernos estatales. No se trata de frenar nuevos proyectos, sino de evitar que nazcan mientras otras instituciones enfrentan carencias.
Al final, el reto no es solamente abrir las puertas de las universidades, sino asegurar que tengan recursos para mantenerlas abiertas y ofrecer educación de calidad.
PONEN LA MIRADA EN EL IMSS
El IMSS está bajo la lupa de los trabajadores, derechohabientes, legisladores y ahora también del empresariado y a ellos se ha sumado la presidenta Claudia Sheinbaum, quien hace una revisión directa del sistema de salud.
La mandataria tuvo que entrarle de lleno al tema para conocer de primera mano lo que ocurre y ayer durante su gira por Mérida, Yucatán, visitó unidades del IMSS-Bienestar, como anunció que lo hará en distintas partes del País, con la intención de escuchar al personal médico y a los pacientes para buscar soluciones al retraso en el abasto de medicamentos e insumos.
Cuestionada sobre una posible remoción del titular del IMSS, Zoé Robledo, Sheinbaum respondió: “Ahora hay que resolver el asunto salarial y de algunas demandas que tienen los médicos, entonces estamos trabajando con eso”.
Lo que inició como una protesta de sindicalizados por aumento salarial y mejores condiciones, además de las quejas de los derechohabientes, se ha convertido en un problema de agenda nacional.
Del lado de la Cámara de Diputados, la Comisión de Seguridad Social ya solicitó mil millones de pesos adicionales para el IMSS en 2027 mientras que los empresarios parecen haber salido de su silencio y la Coparmex nacional, presidida por Juan José Sierra Álvarez, alzó la voz al reconocer al personal, pedir atender sus demandas, exigir mayor transparencia y una revisión de cómo las cuotas obrero patronales se reflejan en los servicios porque la gente tiene que gastar para recurrir a consultorios y atención privada. Además, advierte que, aunque IMSS e IMSS-Bienestar tienen presupuestos separados, comparten hospitales y clínicas, lo que genera presión sobre la infraestructura y los costos.
Por lo pronto, la presidenta Sheinbaum ha marcado una diferencia y ha dado un paso importante al encarar el problema en el campo. Lo que la gente esperará, más allá de promesas e inauguraciones, es que las familias reciban atención digna y oportuna en todo el País.
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