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¿Y de quién es culpa la mala distribución de medicinas?

Unos camiones de un color verde-amarillo ineludible que dicen “Traxión” forman parte del paisaje urbano de muchas ciudades, incluyendo la capital del país.

Carlos Loret de Mola

Unos camiones de un color verde-amarillo ineludible que dicen “Traxión” forman parte del paisaje urbano de muchas ciudades, incluyendo la capital del país. Transportan niños a las escuelas, personal hacia las empresas donde trabajan... y desde hace unos años, por intercesión del omnipresente Andy López Beltrán, recibieron por encargo distribuir las medicinas en todo el país.

No les ha ido bien.

No es lo mismo repartir personas que medicamentos. Al grado que, según me cuentan fuentes de primer nivel que me revelaron todo lo aquí expuesto, han intentado soltar el contrato de distribución de medicamentos para el gobierno federal, pero Andy no se los ha permitido.

Esta semana, tanto la presidenta Claudia Sheinbaum como Zoé Robledo, que lleva siete años al frente del IMSS, han culpado del desabasto de medicinas no sólo a la compra de los medicamentos sino especialmente a la distribución:

“El problema de distribución de medicamentos que todavía tenemos que resolver, más que de compra”, dijo ayer la presidenta. “Hay algunos problemas de proveedores, pero también hay problemas dentro del IMSS de distribución”, había dicho un día antes.

Lo que no dice la presidenta es que el culpable de haber desmantelado el sistema de distribución de medicinas existente fue el expresidente López Obrador. Tampoco dice nada de un hombre que se ha convertido en pieza clave en el círculo de El Clan de Andy López Beltrán y que tiene gran parte de la responsabilidad de esta distribución: Aby Lijtszain Chernizky, empresario que saltó a la fama como dueño de Traxión, y que luego se engarzó con Andy.

El que ha implementado todo esto es el hombre de confianza de la presidenta, su amigo desde la juventud: Carlos Ulloa, el director general de la paraestatal Birmex.

Según fuentes muy bien informausuarios das, Aby Lijtszain, dueño de Traxión, compró una compañía llamada Medistik con una distribuidora bajo el nombre de Avior. La 4T ha sido generosa con ambas. Al empresario también se le vincula con un contrato de cogeneración de electricidad que habría recibido su holding Pantera, con la aparente bendición de otra gran amiga de la presidenta Sheinbaum, su secretaria de Energía, Luz Elena González.

Así que no sólo es su muy conocido operador financiero, Amílcar Olán, que tuvo contratos por más de mil millones de pesos en temas relacionados con la compra de medicinas, insumos y equipo médico. Hay una nueva camada de empresarios multimillonarios que han crecido al amparo del tráfico de influencias de los hijos de López Obrador.

Mientras, el sistema de salud está en el peor momento de su historia.

  • *- El autor es periodista y conductor de radio, televisión y medios digitales.

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