Nunca volvieron
En el deporte ráfaga de México por muchos, pero muchos, el Campeonato Nacional de Primera Fuerza, después llamado de Primera División, era el máximo evento, en el que se reunía la crema y nata de los que botaban el balón y hacían canastas.

En el deporte ráfaga de México por muchos, pero muchos, el Campeonato Nacional de Primera Fuerza, después llamado de Primera División, era el máximo evento, en el que se reunía la crema y nata de los que botaban el balón y hacían canastas.
Los seleccionados nacionales, representantes mexicanos en justas internacionales, portaban la camiseta de sus respectivos estados en los nacionales de Primera Fuerza.
Pero antes tenían que participar en un campeonato municipal y un estatal, proceso ordenado por la Federación Mexicana de Básquetbol.
En Tijuana, un torneo municipal llenaba las gradas del Auditorio Municipal y nos vienen a la memoria aquellos agarres entre Tránsito del Estado y la Voca o Policía con el Diario Baja California.
Y no se diga de los estatales, cuando se enfrentaban Tijuana y Mexicali, que dejaban gente fuera del Auditorio Municipal.
Es más, en el básquetbol de los 60´s y 70´s, un juego entre la Poli y la ETIC 24 llenaban el Auditorio Municipal y posteriormente, cuando los Cimarrones de la Universidad Autónoma de Baja California se enfrentaban a los Galgos del Instituto Tecnológico Regional 21.
Así se llamaban la ahora secundaria ETI y el campus Tijuana del Tecnológico Nacional Mexicano.
Claro que había estados que formaban trabucos para ganar el título nacional, como a finales de los 70´s lo hizo Veracruz, que no pudo refrendar el cetro en el torneo que se jugó en el Auditorio Municipal de Tijuana.
Fue la ocasión que BC conquistó la corona, bajo la dirección del Güero Enrique Chacón Quiñonez y en calidad de invictos, mostrando el nivel que se juega por estos rumbos.
En ese Nacional, Veracruz todavía contaba con Samuel Campis y Arturo
Guerrero, el Mano Santa, pero vinieron cortos de personal y seguramente debe haber sido por falta de presupuesto.
Pero ya había aparecido el Circuito Superior de Básquetbol, la Conferencia Nacional de Básquetbol Profesional, otras ligas profesionales, hasta llegar hasta la Liga Nacional de Básquetbol Profesional.
Para esos años pasaron a la historia los nacionales de Primera División, también los de Primera “B”, en la que jugaban los prospectos, convertidos después en estrellas del baloncesto mexicano.
Y nunca volvieron esos nacionales, con la aparición de la Liga Estatal de Básquetbol, que se juega en Chihuahua, el Circuito de Baloncesto de la Costa del Pacífico, el Cibacopa y el Circuito de Básquetbol del Pacífico, el Cibapac, en el que, actualmente, hay varios equipos de Baja California.
Los pleitos entre la gente de pantalón largo del básquetbol le dieron el tiro de gracia al deporte ráfaga y estaba tan dividido, que en un tiempo hubo tres órganos rectores del básquetbol de Tijuana.
Estas organizaciones eran representadas por Juan Carlos Ramírez, el Tatalo, Nasser Milanés, parte del dueto que llevó a los Zonkeys a ganar su primer título en el Cibacopa y César Valencia.
Y lo que son las cosas, ahora que no hay nacionales de Primera Fuerza, ni de Primera “B”, los nacionales de master son lo de hoy, con oportunidad de viajar a competencias internacionales, siempre y cuando haya billete para hacerlo.
Para los infantiles y juveniles, su fiesta es en los que fue Olimpiada Nacional, Juegos Nacionales Conade y ahora Orgullo Nacional.
Ya no tenemos más espacio para los Apuntes, que hasta aquí llegan… por hoy.
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