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Los ‘chismoso’ volvemos a tener la razón

La presidenta Claudia Sheinbaum tomó una decisión que hay que reconocerle.

Carlos Loret de Mola

La presidenta Claudia Sheinbaum tomó una decisión que hay que reconocerle. Dos años después de llegar al poder, decidió salir a recorrer los hospitales del país, reunirse directamente con sus directores, escuchar a los médicos y hablar con los pacientes.

YA ERA HORA.

Su primera gira fue por Hidalgo y el Estado de México. Ayer, en su conferencia mañanera, empezó a contar lo que encontró:

Que faltan medicamentos. Que hay problemas de distribución. Que los proveedores no cumplen. Que los hospitales tienen necesidades que no se han resuelto. Que hay médicos y enfermeras que siguen sin recibir todas sus prestaciones. Que las demandas del personal de salud son legítimas. Bienvenida a la realidad.

Todo eso lo hemos venido reportando desde hace años. Lo han denunciado médicos, enfermeras, pacientes, familiares, organizaciones civiles. Lo hemos complementado con cifras, investigaciones y reportajes.

A lo largo de esos años, la respuesta desde Palacio Nacional —AMLO y Sheinbaum— ha sido demasiadas veces la misma: descalificar a quien denuncia. Acusar de mentirosos a los periodistas. Atribuir las críticas a intereses políticos. Insinuar que el desabasto es un invento de los adversarios. Acusar de golpistas a los inconformes. Y más recientemente, culpar al algoritmo de las redes sociales de la percepción generalizada de desabasto de medicamentos.

Qué útil habría sido que, en lugar de insultar a quienes advertimos de la crisis, nos hubiera escuchado. Cuántos pacientes habrían evitado sufrimientos innecesarios. Cuántas vidas se hubieran salvado.

Pero les ganó el ego. Porque en esto, no tenían cómo culpar al pasado. A diferencia de los problemas de corrupción y violencia, que México ha arrastrado desde sexenios anteriores, el desabasto de medicamentos es un sello 4T. AMLO dejó como herencia el peor sistema de salud de la historia de México.

Todo México sufrió... excepto sus hijos. El Clan hizo negocios con las medicinas. La red de corrupción de Andy y Bobby López Beltrán recibió contratos por más de mil millones de pesos, según documentamos en Latinus y ha corroborado la UIF.

Por honestidad intelectual, el siguiente paso es que la presidenta admita que lo que está encontrando no es un problema heredado del pasado ni un invento de los “chismosos de la comentocracia, conservadores y corruptos”, sino consecuencia de las decisiones de su antecesor y jefe político.

Eso nunca va a pasar. La presidenta salió a buscar los problemas del sistema de salud. Los encontró. El siguiente paso es que se atreva a buscar a los responsables... aunque algunos vivan en Palenque.

Eso tampoco va a pasar.

  • *- El autor es periodista y conductor de radio, televisión y medios digitales.

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