El Imparcial / Columnas /

¿Estamos preparados para la próxima tormenta?

Las intensas lluvias del pasado fin de semana pusieron a prueba la capacidad de respuesta de la industria turística de Baja California.

Pepe  Avelar

Las intensas lluvias del pasado fin de semana pusieron a prueba la capacidad de respuesta de la industria turística de Baja California. Y aunque el sector demostró una notable capacidad de adaptación, también quedaron al descubierto vulnerabilidades que deberían preocuparnos y, sobre todo, ocuparnos.

El turismo no se paralizó, pero tampoco salió ileso. Detrás de las actividades que lograron realizarse hubo esfuerzos extraordinarios, gastos imprevistos y pérdidas económicas que difícilmente aparecerán en las estadísticas oficiales.

En el Valle de Guadalupe y el corredor turístico de Ensenada, prácticamente todas las bodas y eventos programados se llevaron a cabo, aunque con cambios de sede, horarios reducidos, actividades suspendidas y daños considerables al mobiliario y equipo. Organizadores y clientes tuvieron que absorber cosdeclaró tos adicionales para cumplir con compromisos que, en muchos casos, llevaban meses de preparación.

La transportación turística y las excursiones también lograron operar, gracias a modificaciones en sus servicios, cambios de unidades y personal adicional para garantizar la seguridad de los visitantes. Son ejemplos de una industria que sabe resolver problemas, pero que no debería depender exclusivamente de la capacidad de improvisación de sus operadores.

En la hotelería, los cortes de energía eléctrica dejaron al descubierto otra debilidad. Muchos establecimientos carecen de plantas de emergencia que permitan mantener servicios básicos como iluminación y suministro de agua. Aunque no existe una obligación general de contar con estos equipos, lo sucedido debería motivar una revisión de las condiciopidió mínimas de operación ante contingencias.

Y no podemos ignorar que estos problemas se presentan en una región que ya enfrenta dificultades importantes en su infraestructura de distribución eléctrica.

En Ensenada, la ausencia de dos cruceros que tenían programado arribar al puerto significó que más de cinco mil pasajeros dejaran de visitar la ciudad, con las consecuentes afectaciones para transportistas, restaurantes, comercios y prestadores de servicios turísticos.

Pero quizás la mayor preocupación debería estar en las condiciones de nuestra infraestructura urbana y carretera. Caminos de terracería prácticamente intransitables en el Valle de Guadalupe, desprendimientos de piedras, arroyos crecidos y vialidades inundadas en Tijuana y Ensenada volvieron a recordarnos que el desarrollo turístico no puede avanzar separado de la infraestructura de las ciudades.

¿De qué sirve invertir millones en promoción, hoteles, restaurantes y nuevos atractivos si seguimos teniendo dificultades para garantizar accesos seguros, electricidad y servicios básicos cuando enfrentamos condiciones extraordinarias?

No podemos atribuir todas estas deficiencias a una tormenta. Muchas existían desde antes y simplemente quedaron expuestas. Tampoco podemos seguir considerando estos fenómenos como acontecimientos tan excepcionales que no ameritan preparación. El antecedente del huracán Hilary en 2023 y los riesgos asociados al cambio climático deberían ser suficientes para revisar nuestros esquemas de prevención.

No se trata de exigir inversiones imposibles ni de responsabilizar a un solo sector. Se trata de reconocer que la competitividad turística también depende de nuestra capacidad para anticipar riesgos, mantener servicios esenciales y recuperar rápidamente la operación después de una emergencia.

Necesitamos mejores protocolos, coordinación entre autoridades y empresarios, mantenimiento de infraestructura y una verdadera cultura de prevención.

La respuesta de nuestros prestadores de servicios merece reconocimiento. Pero sería un error confundir su capacidad para resolver emergencias con la preparación de nuestro destino para enfrentarlas.

La próxima tormenta no debería encontrarnos con las mismas debilidades. Y prepararnos para ello tiene que comenzar ahora.

  •  *- El autor es un opinólogo tijuanense enamorado de su ciudad.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí