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IMSS lamenta ‘error’

La confirmación por parte del IMSS sobre el intercambio de dos recién nacidas en el Hospital No. 31 de Mexicali representa una negligencia médica y administrativa preocupante.

La confirmación por parte del IMSS sobre el intercambio de dos recién nacidas en el Hospital No. 31 de Mexicali representa una negligencia médica y administrativa preocupante. Que un error de este tamaño ocurra en un espacio dedicado a la salud materna vulnera, como mínimo, la confianza de los ciudadanos. Aunque la disculpa oficial y el acompañamiento psicológico, médico y legal brindados a las familias son pasos indispensables, resultan insuficientes para reparar el profundo impacto emocional causado.

Revisar los protocolos de identificación no debe quedarse en un mero trámite burocrático; exige deslindar responsabilidades con severidad e implementar controles tecnológicos infalibles para garantizar que un fallo tan desgarrador jamás vuelva a repetirse.

EL TEMA DEL MOMENTO

Desde el sábado de la semana pasada en el que la Presidenta de República expuso, durante su visita a Tijuana en un acto sobre la avenida Revolución, que la gobernadora del Estado, Marina del Pilar Avila Olmeda, colocaría esta semana la primera piedra de la planta desalinizadora de agua de Playas de Rosarito, no hubo un tema que acaparara más atención. Conforme fueron pasando los días de la semana tanto Claudia Sheinbaum Pardo como la mandataria estatal fueron aportando detalles de la importancia, pero sobre todo del alcance que esta obra tendrá para Baja California. Inicialmente se habló que el agua producida en esta planta, que será la más grande de Latinoamérica, serviría para abastecer parte de la demanda de Playas de Rosarito y Tijuana, pero ahora se sabe que también será para Ensenada.

Funcionarios estatales aseguraron durante la conferencia semanal de Avila Olmeda que llevando esta nueva infraestructura su máxima capacidad y operan 24/7 no debe haber problema para cumplir con ese objetivo.

MEDIO SIGLO DE IDENTIDAD

Las Fiestas del Sol alcanzaron este viernes un hito histórico: Cincuenta ediciones de convocar a los cachanillas alrededor de la música, el esparcimiento y la tradición. El arranque de este aniversario no solo celebra cinco décadas de arraigo popular en Mexicali, sino que pone a prueba la capacidad de las autoridades para gestionar una de las fiestas más concurridas de Baja California.

Luego de los contratiempos de ediciones pasadas, la decisión de limitar el aforo de la Isla de las Estrellas a 13 mil personas, con supervisiones estrictas de Protección Civil, demuestra que la seguridad finalmente se prioriza sobre el sobrecupo que en ediciones pasadas evidenció los riesgos que representa permitir el acceso sin control.

La memoria de los errores anteriores debe servir como brújula para garantizar un saldo blanco.

Mantener el costo de entrada accesible al congelar el incremento previsto del 60% es un acierto de sensibilidad social, pues en tiempos donde el entretenimiento familiar suele volverse un lujo, preservar tarifas populares asegura que la celebración pertenezca a toda la comunidad y no solo a unos cuantos.

Entre pabellones históricos, bodas colectivas y el despliegue de operativos de seguridad y supervisión de juegos mecánicos, las Fiestas del Sol demuestran por qué siguen vigentes. Cincuenta años no son poca cosa; el verdadero reto de esta edición de oro será demostrar que la tradición, la diversión y la seguridad pueden coexistir en perfecta armonía.

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