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Reformas fiscales 2027: más fiscalización, no necesariamente más impuestos

“Tenemos un sistema que cobra cada vez más impuestos al trabajo y subsidia el no trabajar.” Milton Friedman

Jorge Pickett Corona

El Paquete Económico 2027 ya está sobre la mesa del Congreso y, aunque el discurso oficial destaca que no se crearán nuevos impuestos, las propuestas fiscales plantean un escenario que merece la atención de empresas y contribuyentes. La estrategia para incrementar la recaudación parece centrarse menos en aumentar las tasas y más en fortalecer la fiscalización, combatir la evasión y cerrar espacios que la autoridad considera susceptibles de abuso. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, los ingresos tributarios alcanzarían un máximo histórico de 15.9% del PIB, apoyados principalmente en una mayor eficiencia recaudatoria.

Entre los cambios propuestos destaca la modificación de diversas disposiciones de la Ley del Impuesto sobre la Renta, así como medidas dirigidas a combatir las operaciones simuladas y las llamadas emque presas factureras. También se plantean controles específicos para fortalecer el cumplimiento del ISR y medidas relacionadas con el IEPS aplicable a combustibles. Para las empresas, esto significa que el reto de 2027 no necesariamente estará en enfrentar una tasa mayor, sino en acreditar con mayor solidez la legalidad, materialidad y sustancia económica de sus operaciones.

Un aspecto particularmente relevante será la información que los contribuyentes proporcionan al SAT. En un sistema fiscal cada vez más apoyado en herramientas digitales, las inconsistencias entre facturación, declaraciones, contabilidad y operaciones bancarias pueden convertirse en señales de alerta. Por ello, la revisión preventiva de expedientes, contratos, comprobantes fiscales y documentación que respalde las deducciones adquiere especial importancia.

Al mismo tiempo, el paquete contempla medidas de simplificación y beneficios para micro y pequeñas empresas, incluyendo una ampliación del rango de ingresos para acceder al Régimen Simplificado de Confianza, con el objetivo de facilitar su cumplimiento fiscal. Esto muestra que la política fiscal para 2027 busca combinar una mayor capacidad de fiscalización con mecanismos de simplificación para determinados contribuyentes.

La propuesta todavía se encuentra en proceso legislativo, por lo que el texto definitivo puede sufrir modificaciones antes de su aprobación y publicación. Sin embargo, el mensaje que puede advertirse desde ahora es claro: 2027 será un año en el que la planeación fiscal deberá ir acompañada de una mayor disciplina documental. Para las empresas, no bastará con determinar correctamente los impuestos; será cada vez más importante poder demostrar por qué una operación existe, cuál es su sustancia económica y por qué el tratamiento fiscal aplicado resulta procedente.

En este contexto, más que hablar de una reforma fiscal caracterizada por nuevos impuestos, 2027 apunta hacia una etapa de mayor fiscalización y eficiencia recaudatoria. El contribuyente que anticipe los cambios, revise sus procesos y fortalezca el soporte de sus operaciones estará en mejores condiciones para enfrentar un entorno fiscal en el que la información y la documentación tendrán un peso cada vez mayor.

*- El autor es abogado fiscalista

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