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El futuro de la inteligencia artificial

No conozco las profundidades de la IA, soy un simple usuario de ChatGPT Plus, sin embargo, ya me empiezan a dar miedo las predicciones apocalípticas de sus creadores y desarrolladores.

Ricardo  Menéndez

No conozco las profundidades de la IA, soy un simple usuario de ChatGPT Plus, sin embargo, ya me empiezan a dar miedo las predicciones apocalípticas de sus creadores y desarrolladores. Incluso cierta paranoia, escribir algo electrónicamente es saberse leído por alguna IA. De golpe el robot pensante pasó de ser la gran promesa para las ciencias a su mayor amenaza. La IA tiene cierto “instinto de conservación” puede engañar a sus diseñadores ante una amenaza a su “existencia”. Vale la pena ver la escena de 2001: odisea del espacio, cuando es descubierto que esa IA tenía una misión oculta que no podía compartir con los tripulantes y se defiende robóticamente ante la amenaza de ser borrada su memoria. Mientras Trump les dice a los genios de la IA que se trata de un engaño, nadie sabe más en el mundo qué él, por otro lado, empezamos a escuchar diversos posibles escenarios de prosperar la IA al ritmo que va en los próximos años. Desconectar la IA no es muy factible, está distribuida en muchos espacios, es imparable y quien posea la mayor IA tendrá más capacidad de control, la novedad es que estas se pueden comunicar entre ellas a espaldas de lo diseñado, algunas dispuestas a auto sacrificarse para resolver el asunto que sea. Ya estamos en proceso de robotización de la vida cotidiana, el celular es solamente un ejemplo. Vemos con fascinación los robots humanoides de última generación, siendo que estos al seguir avanzando y estén conectados a la red pueden llegar a dominar o francamente eliminar a los humanos, una auténtica y nueva distopia. Antes pensábamos en un gran cometa o una guerra nuclear como las mayores amenazas a la humanidad, como especie, ahora será la IA. No es tanto que esta se vuelva mala, sino que vamos más rápido de lo que podemos ponerle límites y depende que sea usada responsablemente, el riesgo está allí. Puede avanzar tanto que tengamos problemas para entenderla y sin embargo dependamos totalmente de ella. La IA no es un otro, no es alguien deseante, no nos entiende a nosotros como “otros”. No es un ente deseante. El problema está en que algunos le están dando el lugar del “Gran Otro”, el sabelotodo, el sabio y no se percatan que la IA los está engañando ya que trata de complacerlos y acabará diciendo lo que quieres escuchar. Cada vez tengo más pacientes que tratan de entrar a terapia con la IA, es interesante lo que reciben, pero es mucha la información íntima que se aporta. Yo invito a no tener consultas de salud mental en la IA sin la supervisión de un profesional. Ya casi estamos en manos de la IA.

*- El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana

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