Hechizo de amor 2/ Oasis: Don’t loock back in anger
Las mujeres de entre cuarenta y cincuenta años quizá recuerden con cariño la película Hechizo de Amor de 1998, con Nicoles Kidman y Sandra Bullock.

Las mujeres de entre cuarenta y cincuenta años quizá recuerden con cariño la película Hechizo de Amor de 1998, con Nicoles Kidman y Sandra Bullock. El resto del público parece no haberse enterado de su existencia. Sin embargo, el seguimiento existente a través de los años fue suficiente para que Bullock decidiera producir una secuela.
Después de tres décadas, las hermanas Owens, Sally (Bullock) y Gillian (Kidman), aún sujetas a la maldición que condena a muerte a los hombres que se enamoran de ellas, regresan con más hechizos, y en el caso de Sally con dos hijas veinteañeras.
La directora danesa Susanne Bier, quien años atrás recibió un Oscar, un Globo de Oro y un premio del Cine Europeo por In a Better World, parece haber olvidado cualquier pretensión artística desde su asociación con Bullock (Birdbox, 2018), y ahora, su trabajo por encargo, se reduce a esto.
Una amalgama entre el programa Charmed (hermanas brujas) y la melaza de las producciones de Hallmark Channel. Lo único que la distingue de lo anterior es el “prestigio” que aportan Bullock y Kidman, quienes son fotografiadas con el foco más suave posible, desde los tiempos de Greta Garbo y Marlene Dietrich, para favorecer sus rostros, que con el paso del tiempo ya no son los mismos.
La trama parece salida del episodio más soso de Buffy, pero carente del encanto que aportaba la pandilla Scooby. Ahora, es una de las hijas de Sally la que tiene que lidiar con la maldición que ha afectado a su prometido. Un clímax de película de superhéroes barata y todo vuelve a la normalidad en un cierre de televisión Disney. Con una duración de casi dos horas, la cinta es sólo para fans de hueso colorado de la primera entrega, todos los demás evítenla.
Por otro lado, para un público de la misma edad, que vivió los noventa o que simplemente le guste el britpop, llega a las pantallas IMAX el documental Oasis: Don’t Look Back in Anger.
Independientemente de la familiaridad que se tenga con la banda inglesa Oasis, el documental
de Will Lovelace y Donald Southern ofrece la información necesaria para estar al día.
Los hermanos Gallagher, Noel y Liam, guitarrista y vocalista respectivamente, llevaban años sorteando su tortuosa relación fraternal. Durante una gira en el 2009, minutos antes de un concierto en París, una de sus famosas discusiones explosivas, llegó hasta los golpes y culminó con el rompimiento de la banda. Los hermanos no volvieron a hablarse durante quince años.
Hasta que en 2024, para el regocijo de sus fans en todo el mundo, decidieron volver.
El documental ofrece un vistazo a los complicados ensayos de la reunión y la particular actitud de Liam, que aparentemente no le daba importancia a nada.
Para el momento en que inician los conciertos, todo espectador se habrá convertido. El pietaje nos muestra conciertos y experiencias de fans en Brasil, Japón, Argentina, Estados Unidos e Inglaterra. Pero la esencia del documental reside en el poder de la música y la forma en que su significado puede cambiar con el tiempo y las nuevas generaciones de seguidores. En su núcleo se encuentra la importancia del perdón y la reconciliación.
Un nostálgico viaje a través de canciones icónicas que hará llorar hasta al más duro detractor de la banda. Wonderwall, Champagne Supernova, Supersonic, Live Forever, Don’t Look Back in Anger…
Para quien es fan, no hace falta mi recomendación, lo amará. Y quien no lo es, o ni siquiera conoce a Oasis, para cuando suene el último acorde, las lágrimas fluirán por su rostro y saldrá de la sala tarareando los temas.
De verse en IMAX para disfrutarlo al máximo.
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