Sin nada que los detenga
La palabrería con la cual el Gobierno de Tecate pretende hacernos ver que todo está bien, choca frontalmente contra la realidad. La delincuencia y la violencia siguen incrementándose y son imparables.

La palabrería con la cual el Gobierno de Tecate pretende hacernos ver que todo está bien, choca frontalmente contra la realidad. La delincuencia y la violencia siguen incrementándose y son imparables. El slogan de que estamos al 100%, sí se cumple, pero con respecto a la delincuencia. No existe una estrategia gubernamental que sea la llave para, cuando menos, disminuir la caótica situación que vivimos. Los ciudadanos estamos atemorizados y no vemos acciones que nos indiquen que se está haciendo algo. Al contrario, los signos de peligro grave e inminente son una constante. No existe una luz al final del túnel, solo tenemos la inseguridad y la incertidumbre, en otras palabras, no tenemos la certeza, ni la seguridad o el conocimiento preciso de que, saliendo a la calle a cualquier actividad, regresaremos a casa sanos y salvos. Nuestro hogar ya no es el sitio donde nos podemos refugiar y sentirnos seguros y protegidos. Ahora cualquier espacio, hasta nuestra morada, es un bastión donde daremos nuestra última batalla o seremos ultimados. Existe un desasosiego entre la ciudadanía debido a que ciertos delitos graves, se incrementan impunemente. La situación se complica cuando nos enteramos de que, más de sesenta policías municipales están fuera de la corporación policíaca y no trabajan, por gozar de incapacidades médicas. En este asunto están implicados el presidente municipal, la Sindicatura, el director de la corporación policíaca y los médicos que deberían otorgar este beneficio a quienes lo justifican. Se denuncia que hay policías con más de un año incapacitados y que trabajan en otras cosas o lo hacen en los Estados Unidos. Es notoria la falta de liderazgo de parte del presidente municipal, pues no logra controlar el ejercicio de la justicia municipal, ni puede establecer los límites necesarios para terminar con las ejecuciones de ciudadanos. De la misma manera, son notorias las menciones, condolencias y pésames que son otorgados solo a cierta parte de los ejecutados, aunque la tragedia no haya sido tan grave. Eso no sucedió con la desaparición de tres menores de edad, que después fueron localizados en tumbas clandestinas, lo mismo que el asesinato de cuatro personas en una taquería. En estos casos debió haberse hecho una ceremonia luctuosa pública, para solidarizarse con las familias afectadas, las familias fraternas y los tecatenses. Sin embargo, no les mereció el esfuerzo.
Apenas llevamos siete meses del presente año y ya completamos los 100 ejecutados en la ciudad. Lo que implica que, si seguimos con la misma apatía, la escasez de empatía con las víctimas y el desinterés por asumir la responsabilidad, podremos completar los doscientos asesinados o más. Se podrá alegar que las ejecuciones se salen de las responsabilidades del gobierno municipal, sin embargo, lo que siempre le corresponderá es, la obligación de buscar que se incremente la participación de los gobiernos estatal y del federal, en la prevención, investigación, procesamiento judicial y condena de los asesinos de personas.
También existen responsabilidades obvias de la anterior Síndico Procuradora. María Teresa Méndez Vélez, diputada por Tecate, y de la actual Síndico Procuradora, Sarahí Osuna Arce, quienes no denunciaron las excesivas incapacidades médicas otorgadas a los policías municipales, convirtiéndose en cómplices de esa enorme corrupción. Ambas quieren ser alcaldesas de nuestra ciudad, pero ambas han traicionado a los ciudadanos, al no promover el respeto a las leyes y dejarles el camino libre, a los agentes de la policía municipal, para ganar sus salarios sin trabajar, aprovechándose de la corrupción de los médicos del Issstecali. La situación en la ciudad de Tecate es grave. Si se quiere mejorar, se deben utilizar los canales correctos para obtener la atención del estado y la federación. El desinterés mostrado por el ayuntamiento solo ha incrementado la inseguridad, la violencia y la delincuencia. Vale.
*El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.
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