Parece que James Gunn acaba de chantar un inmenso clavo sobre la tumba de DC Studios. Hace un par de años, cuando se le nombró, junto a Peter Safran, co CEO de DC, Gunn habló sobre la fatiga del cine de superhéroes, diciendo que no se trataba del género en específico, sino que la fatiga era generada por el cine mediocre, y que la solución radicaba en tener guiones sólidos que sustentaran las películas. Incluso mencionó lo que muchos hemos sabido desde hace décadas, que los efectos especiales y batallas espectaculares se vuelven aburridos y fatigantes sin una historia detrás. Su misión sería recuperar la calidad de las producciones.
Nada recibiría luz verde sin un guion blindado. Gunn cumplió su promesa con Superman, escrita y dirigida por él mismo, es una de las mejores películas de superhéroes, que captura y traduce la esencia de los comics a la pantalla.
Corte a: 2026. Estreno de Supergirl, la segunda cinta dentro del nuevo DCU supervisado por Gunn. Basada en la estupenda miniserie de comics, Supergirl: Mujer del mañana, escrita por Tom King e ilustrada por la brasileña Bilquis Evely, y dirigida por Craig Gillespie, quien ha demostrado su sensibilidad para contar historias con poderosas y conflictuadas protagonistas femeninas (I, Tonya, Cruella).
Los ingredientes perfectos estaban presentes para que la adaptación fuera otro éxito narrativo, por lo menos a la par de Superman. Sin embargo, el resultado final ha sido un bodrio inmundo. Los mejores elementos del comic fueron eliminados por el guion de Ana Nogueira, el cual sólo conserva la trama básica y agrega la “fórmula” Gunn, de chistoretes insulsos y música injustificada, como fondo de batallas mal dirigidas.
La historia de King no era original en sí, es una versión de True Grit en el espacio, con Supergirl, tomando el papel de Rooster Cogburn (interpretado en las adaptaciones cinematográficas por John Wayne y Jeff Bridges), para ayudar, renuentemente, a una niña, en la búsqueda del asesino de su padre y vengar su muerte. El relato del comic, es una meditación sobre la pérdida, la venganza y la redención, en el cual Supergirl muestra el camino correcto a través del ejemplo, estableciendo su personalidad y los valores que representa, brillando en el proceso, como un pilar de sabiduría y moralidad.
Desafortunadamente, el núcleo emocional de la historia ha sido extirpado por Nogueira y reemplazado por un remedo de mensaje feminista mal planteado. Donde Tom King hablaba sobre las mayores tragedias históricas (genocidio, holocausto) y los más obscuros actos de la humanidad, contrastados por la empatía y la compasión comprendida a través de una brutal pérdida, Nogueira hace un intercambio por una subtrama sobre tráfico de niñas (que serán preñadas).
El tema, en un momento en que se ha expuesto que nuestro planeta está controlado
por una camarilla de pederastas caníbales, es sin duda relevante. Sin embargo, incluirlo dentro de una película, con chistes nivel Derbez, música pop y violencia extrema manejada como caricatura no es muy inteligente.
Todo lo que criticó Gunn como errores garrafales en la construcción de una película saltan a la vista en este esperpento cinematográfico, que incluso destruye el mensaje de la historia original, estableciendo a Supergirl como alguien cuya brújula moral ha sido destrozada.
Si echara a volar mi imaginación podría pensar en conspiraciones y hablar sobre mandato corporativo, consecuencia de la compra de Warner (dueña de DC) por Paramount (controlada por algunos de los villanos más ricos del planeta), sin embargo, a pesar de que es evidente que se hicieron cambios de última hora, resultando en este mamarracho; no se trata de algo tan interesante. Sólo es cuestión de un terrible guion y un director que perdió el control. De evitarse a toda costa.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados