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Fuerza mental

La llegada de la selección de futbol de Irán a Tijuana le dio, en definitiva, un nuevo significado al Mundial de Futbol 2026.

Agua  Caliente

La llegada de la selección de futbol de Irán a Tijuana le dio, en definitiva, un nuevo significado al Mundial de Futbol 2026, al menos para quienes viven en esta ciudad fronteriza. No estaba en los planes originales de Tijuana convertirse en anfitriona temporal de uno de los equipos participantes en la Copa del Mundo, pero las circunstancias terminaron colocándolo en el radar internacional.

Y la respuesta de los tijuanenses no pudo ser más clara por su curiosidad y entusiasmo, revelando un ambiente mundialista que comienza a tomar fuerza.

Basta con asomarse a las redes sociales para constatarlo. Fotografías, videos, comentarios y mensajes de bienvenida y muestras de apoyo se multiplican conforme los aficionados descubren que una selección mundialista caminará por las calles, entrenará y convivirá en la ciudad. De pronto, el Mundial dejó de sentirse como un evento lejano para convertirse en una realidad tangible para los tijuanenses.

Y aunque la presencia iraní llega “de rebote”, eso no disminuye su relevancia, al contrario, sirve como un adelanto de lo que Baja California puede experimentar durante la justa mundialista: Derrama económica, exposición internacional y un intercambio cultural importante.

A la selección iraní le tocará mostrar la fuerza mental que se requiere para involucrarse 100% en una justa deportiva mientras su país es escenario de enfrentamientos bélicos. Irán aterriza en Tijuana apenas una horas después de una nueva escalada de tensión en Medio Oriente y de acciones militares realizadas por Estados Unidos, uno de los tres países anfitriones de la Copa del Mundo y en donde el Team Melli, como se identifican los iraníes, deberá enfrentar sus primeros tres juegos en la fase de grupos.

Así que más allá de los resultados que puedan obtener en la cancha, la sola presencia del equipo refleja una fortaleza mental notable. Llegan a competir, entrenar y representar a su país en medio de una circunstancia compleja.

TECNOLOGÍA MEXICANA

La presentación de Olinia, el primer auto eléctrico impulsado por el Gobierno federal, representa una apuesta ambiciosa de la administración de Claudia Sheinbaum para demostrar que México puede participar en el desarrollo de tecnología propia y no limitarse únicamente a la manufactura para empresas extranjeras.

El proyecto busca convertirse en un símbolo de innovación nacional y de las capacidades de los jóvenes ingenieros mexicanos, pero también enfrenta importantes desafíos. Más allá del entusiasmo generado por el anuncio, el verdadero examen comenzará cuando el vehículo llegue al mercado en 2027 y deba competir en precio, calidad, autonomía y disponibilidad frente a una industria automotriz cada vez más exigente.

Otro reto será la infraestructura. El éxito de cualquier estrategia de movilidad eléctrica depende no sólo del vehículo, sino de la existencia de suficientes estaciones de carga y de una red energética capaz de sostener su crecimiento.

Por ello, la meta de instalar puntos de carga en todo el País será tan importante como la fabricación misma de Olinia.

La iniciativa abre una oportunidad para impulsar el desarrollo tecnológico nacional, aunque también plantea interrogantes sobre su viabilidad comercial y financiera. El tiempo dirá si Olinia logra consolidarse como un proyecto de transformación industrial o si queda únicamente como un esfuerzo emblemático de este sexenio.

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