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La verdad o la imaginación

El drama

Manuel  Ríos Sarabia

En su segunda cinta en inglés, el director noruego, Kristoffer Borgli, presenta una farsa con una intensa trampa psicológica para sus protagonistas. Inteligentemente promocionada por A24 como una obscura comedia romántica con un secreto en su núcleo, han logrado mantener oculto el giro principal, evitando cualquier indicio de lo que sucede en su publicidad. Incluso presentando avisos que solicitan al publico no revelar el secreto. Tal como hizo Universal para Psicosis de Hitchcock, hace más de sesenta años.

La cinta, cual comedia romántica, inicia con el obligado meet cute (encuentro). Emma (Zendaya) sentada en un café, se encuentra absorta en una novela, con un audífono en un oído, el otro, por el cual no escucha, descubierto. Charlie (Robert Pattinson), la admira de lejos, y de forma, irrefutablemente stalker, le toma una foto a su libro para entablar conversación con ella, fingiendo haberlo leído.

Esto se presenta entrecortado con una escena de Charlie, escribiendo su discurso de bodas junto a su mejor amigo, en que recuerda algunos de sus mejores momentos con Emma, incluyendo su torpe primera cita.

Dos años después de conocerse, Emma y Charlie, son una pareja bien integrada y

profundamente enamorada. A una semana de su boda, se encuentran afinando los últimos detalles de la celebración.

Durante una cena de cata del menú, con sus mejores amigos, Rachel (Alana Haim) y Mike (Mamoudou Athie), al calor de la plática prenupcial, surge la pregunta ¿Qué es lo peor que han hecho en su vida?

Divertidos y avergonzados, cada uno confiesa un momento de su adolescencia en que actuaron, instintiva o intencionalmente, de la peor forma.

Cuando es el turno de Emma, gracias a la desinhibición que le brinda el vino, confiesa un episodio adolescente desconocido por Charlie. La revelación es tan impactante, que de inmediato transforma, de forma radical, la percepción que todos tienen sobre ella.

A partir de este momento, Charlie comienza a tener serias dudas sobre el matrimonio, dando rienda suelta a su imaginación sobre lo que podría, o no, implicar, el atar su vida a Emma. Ella por su parte, percibe la preocupación e incomodidad en él y decide hablar a detalle sobre el tema. Una serie de flashbacks, detallando lo acontecido años atrás, que son narrados por Emma, pero distorsionadamente imaginados por Charlie, empeoran la situación, alterando aún más su estado mental e incrementando la inestabilidad de la relación.

En esta nueva “realidad”, desde el punto de vista de Charlie, cada pequeño detalle dentro de su ámbito de convivencia con Emma, propicia que la inseguridad y la desconfianza se infiltren rápidamente en la relación, generando una especie de Rashomon (divergencia) entre los hechos reales y su versión imaginada de ellos.

Borgli, quien con sus anteriores cintas (Dream Scenario y Enferma de mi) ya se había

aventurado dentro de los tortuosos laberintos de la mente, y las consecuencias de perderse en ellos, nos presenta un paisaje psicológico generado por la paranoia y el desconocimiento de la pareja, el cual resulta en una película infinitamente divertida, con giros de trama tanto hilarantes como aterradores.

Impecablemente filmada en 35 mm, por Arseni Kachaturan, la cinta tiene, en su fotografía, un aspecto muy europeo (algunas escenas fueron filmadas en Londres), especialmente en su iluminación.

Las actuaciones de Pattinson, Zendaya y Alana Haim son un punto alto en sus

carreras, capturando a la perfección el tono farsesco, y logrando caminar una delgada línea que divide los altos grados de tensión dramática de la comedia absurda.

Con la cinta, Borgli rescata el perdido arte de las películas que generan conversaciones, y reflexiones interesantes, después de su proyección.

El Drama, inevitablemente invitará a reconsiderar nuestras relaciones, e incluso, a la posibilidad de empezar de nuevo.

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