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Solidaridad a Cuba

El respaldo de México a Cuba no es nuevo, pero en el contexto actual adquiere una carga política y simbólica mayor.

El respaldo de México a Cuba no es nuevo, pero en el contexto actual adquiere una carga política y simbólica mayor.

La reiteración del canciller Juan Ramón de la Fuente, durante su participación de ayer en el Foro de Alto Nivel de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en Bogotá, Colombia, confirma que la política exterior mexicana mantiene una línea de continuidad basada en la no intervención y la cooperación regional, ahora bajo la administración de Claudia Sheinbaum.

“El contexto que nos ocupa es propicio para reiterar la posición histórica de México con Cuba”, señaló el secretario de Relaciones Exteriores.

Sin embargo, la ayuda humanitaria —que incluye desde insumos básicos hasta envíos energéticos— no puede leerse únicamente como un gesto solidario.

También responde a una lógica geopolítica en la que México busca posicionarse como un actor relevante en América Latina, en momentos en que los equilibrios globales se reconfiguran y la región enfrenta presiones externas, particularmente de Estados Unidos.

CRITICAN A LA ONU

El Foro de la Celac también fue un espacio en el que se criticó a Naciones Unidas por su incapacidad para frenar las guerras en el mundo. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva señaló que la ONU ha sido un “fracaso absoluto” ante los conflictos en Ucrania, la Franja de Gaza e Irán. “El Consejo de Seguridad de la ONU y sus miembros permanentes fueron creados para intentar mantener la paz. Y son ellos quienes están librando guerras”, dijo el mandatario.

Por su parte el presidente de Colombia y anfitrión de la reunión de la Celac, Gustavo Petro, aseguró que Naciones Unidas atraviesa una “crisis” al no poder resolver los problemas comunes de la humanidad y evitar las guerras.

“Naciones Unidas ya no sirve”, sentenció.

URBANIDAD QUE ASFIXIA

El crecimiento urbano en las zonas costeras suele venderse como sinónimo de progreso: inversión, turismo y plusvalía. Sin embargo, pocas veces se habla de sus costos silenciosos. El cierre de accesos públicos a las playas de Rosarito es uno de ellos, y empieza a hacerse evidente en distintos puntos del litoral.

Carlos Luna, presidente de la asociación Olas para Todos, consideró que el crecimiento urbano en la zona costera está provocando el cierre progresivo de entradas al mar, lo que afecta a la comunidad en general y a sectores específicos, como los practicantes de surf.

Lo que ocurre no es necesariamente ilegal, sino que es el resultado de vacíos en la planeación. La ley establece el derecho de acceso, pero su aplicación depende de cómo los municipios regulan —o dejan de regular— el desarrollo inmobiliario. Cuando no se integran criterios claros desde el origen, los proyectos avanzan y los accesos desaparecen poco a poco, sin generar un conflicto inmediato, pero sí un impacto acumulativo.

Por ejemplo, ya quedan pocos accesos desde el bulevar Popotla. Una reducción gradual termina por normalizar la escasez. Con el tiempo, lo excepcional se vuelve cotidiano.

Además, el problema no distingue entre usos. Afecta tanto a residentes como a actividades recreativas, deportivas o incluso terapéuticas. La ciudad pierde funcionalidad social en la medida en que se fragmenta su relación con el entorno natural.

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