Mantenimiento vial: la solución olvidada
La problemática de los baches en Tijuana no es un tema nuevo, pero sí uno que se ha agravado con el paso del tiempo.

La problemática de los baches en Tijuana no es un tema nuevo, pero sí uno que se ha agravado con el paso del tiempo, pues más allá de ser una molestia para los ciudadanos, refleja una falta estructural de planeación y mantenimiento en la infraestructura vial de la ciudad.
El origen del problema es claro: no existe un programa integral de mantenimiento de pavimentos. En lugar de prevenir el deterioro, se actúa de manera correctiva cuando el daño ya es visible, lo que incrementa los costos y reduce la vida útil de las vialidades.
Y es que un adecuado sistema de mantenimiento implica evaluar periódicamente el estado de las calles mediante criterios técnicos, donde la estructura de rodamiento debe calificarse según su nivel de desgaste, agrietamiento o fractura, lo que permite determinar si se requiere un mantenimiento menor, un reencarpetado o una intervención mayor.
Sin embargo, en Tijuana no se cuenta con este tipo de evaluación sistemática, por tanto, la ausencia de un programa de verificación impide detectar a tiempo los daños, por lo que se llega directamente al bache, cuando pudo haberse evitado con acciones preventivas mucho más económicas y eficientes.
Existen modelos exitosos que pueden servir de referencia, como es el caso de Estados Unidos, donde se implementan programas de mantenimiento por zonas, donde se recorren las vialidades, se clasifican según su estado y se atienden de manera programada, priorizando las áreas con mayor deterioro.
La implementación de un sistema similar en Tijuana es totalmente viable, no se requiere tecnología compleja, sino organización, personal capacitado y una estrategia clara que permita evaluar y dar seguimiento continuo a la condición de los pavimentos en toda la ciudad.
A esto se suma otro factor fundamental, el control de calidad en los materiales, ya que para garantizar una mayor durabilidad, es indispensable supervisar la calidad de los insumos utilizados en la mezcla asfáltica, ya que de ello depende en gran medida la vida útil de las vialidades.
Hoy más que nunca, Tijuana necesita transitar de un esquema reactivo a uno preventivo, al contar con un programa de calidad y mantenimiento de pavimentos, de esta manera, no sólo se reduciría el número de baches, sino que permitiría optimizar recursos públicos, mejorar la movilidad y elevar la calidad de vida de los ciudadanos
*- El autor es presidente de CMIC Tijuana, Tecate y Rosarito.
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