¡La Novia!
Dir. Maggie Gyllenhaal

Como prólogo a blanco y negro, una Mary Shelley (Jessie Buckley), desde el inframundo, revela al espectador que nunca pudo decir lo que realmente quería, su libro (Frankenstein) no fue ni la mitad de la historia. Advierte que se viene algo más espantoso… una historia de amor.
En el Chicago de 1936 Ida (también Buckley), una acompañante de gangsters, comienza a espetar palabras en un acento británico, el espíritu de Mary Shelley, se ha apoderado de ella. Al denunciar al capo de la mafia públicamente, en un trance de Tourette sobrenatural, su vida se convierte en desechable, y termina.
Así, Maggie Gyllenhaal establece una doble posesión, de su propio cuerpo, canalizando con su cinta, y reivindicando, a dos feministas rompe esquemas, Shelley y la directora Ida Lupino… mientras encuentra su propio nombre.
La criatura de Frankenstein (Christian Bale) deambula Chicago en busca de la doctora Euphronius (Anette Bening), para que le construya una compañera. Su soledad es una agonía. Quisiera una relación. Comunión. Novia.
Frank es un personaje profundamente conmovedor. Boris Karloff y el Hombre Elefante en partes iguales. Un romántico, embelesado por las películas musicales. El cine es su único refugio, donde sueña ser feliz. En la obscuridad de la sala no tiene que esconderse, ni cubrir su rostro. Vive subrepticiamente a través de su ídolo, Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal).
Momentos después, Frank y la Doctora, desentierran un cuerpo y lo reaniman. Frank baja la palanca, no para destruir (como en 1935) sino para dar vida. Ida vuelve a su cuerpo con la esencia de Shelley en su interior, sus movimientos pajariles y su cabello electrizado homenajean a Elsa Lanchester.
Durante el desayuno siguiente vemos una escena salida de Pobres Criaturas, con Ida rompiendo platos lentamente, en rebeldía. La diferencia es que ella no tiene el cerebro de un bebé, sino una de las grandes mentes literarias de la historia, que constantemente cita a Herman Mellville, “Preferiría no hacerlo”, sonando como una proyección de Gyllenhaal ante los ejecutivos hollywoodenses queriendo controlar su cinta.
En cuanto Ida y Frank salen a las calles su historia se transforma en una de amor maldito, como Sid y Nancy, como Bonnie y Clyde. Su visita a un “speakeasy” recuerda a Babylon y su salida prácticamente recrea un par de escenas de Irreversible, incluyendo la agresión sexual y violencia extrema.
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