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Diversificar el agua hoy para garantizar el futuro de la Zona Costa

Las ciudades de Tijuana y Rosarito consumen anualmente más de 150 millones de metros cúbicos de agua, de los cuales más del 95% proviene del Río Colorado.

Elmer Peña Ruvalcaba

Las ciudades de Tijuana y Rosarito consumen anualmente más de 150 millones de metros cúbicos de agua, de los cuales más del 95% proviene del Río Colorado, por lo que esta dependencia histórica de una sola fuente ha sido, durante décadas, uno de los principales riesgos estructurales para el desarrollo de la Zona Costa de Baja California.

El acueducto Río Colorado–Tijuana, construido a finales de los años setenta e inicios de los ochenta, fue en su momento una obra visionaria que permitió el crecimiento acelerado de la región, sin embargo, las condiciones actuales son distintas, pues la cuenca del Río Colorado enfrenta una severa escasez hídrica que se ha intensificado en los últimos años.

Desde hace más de 25 años, en la CMIC hemos insistido ante autoridades estatales y federales sobre la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento de agua para la Zona Costa, pues no se trata de sustituir el acueducto, sino de complementarlo con infraestructura que brinde seguridad y resiliencia ante escenarios cada vez más complejos.

Por ello, celebramos la actuación del Gobierno del Estado en la promoción del proyecto de la Desaladora Rosarito ante el Gobierno Federal, logrando que se adopte como proyecto estratégico nacional, toda vez que esta decisión representa un paso trascendental para la seguridad hídrica de nuestra región.

La desaladora producirá aproximadamente 70 millones de metros cúbicos de agua potable al año, lo que permitirá garantizar la disponibilidad del recurso en la Zona Costa, al menos, hasta el año 2040, así que se trata de una obra que no sólo atiende el presente, sino que planifica con visión de largo plazo.

Al igual que ocurrió cuando se construyó el acueducto, hoy enfrentamos un reto similar, ya que no basta con producir el recurso, sino que es indispensable construir y reforzar las redes de conducción, almacenamiento y distribución para integrarlo eficientemente al sistema municipal.

Este es el momento de respaldar las gestiones necesarias para desarrollar las instalaciones complementarias que permitan aprovechar plenamente el agua desalinizada, por lo que la planeación debe considerar no sólo la demanda actual, sino el crecimiento poblacional y económico proyectado para los próximos años.

En conclusión, la diversificación de fuentes hídricas es una decisión estratégica que dará estabilidad al desarrollo urbano, industrial y social de la región, por eso, desde la CMIC reiteramos nuestra disposición para aportar experiencia técnica y colaborar en la construcción de la infraestructura que garantice agua para las futuras generaciones de Baja California.

*- El autor es presidente de CMIC Tijuana, Tecate y Rosarito.