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Por eso no nos gusta ahorrar

“Cuídate de los pequeños gastos. Un agujero puede hundir un barco”, Ben Franklin.

Octavio  Ballesteros

Nuestro cerebro originalmente nos sirvió para únicamente sobrevivir, para vivir el hoy. Durante miles de años no sabíamos si estaríamos vivos al día siguiente. Por eso el cerebro prefiere que te gastes el dinero ahora en lugar de ahorrar para el futuro.

INTELIGENCIA EMOCIONAL FINANCIERA

Acorde con Irene Albacete, coach de neurociencia, el dinero no es un número ni una cifra en una pantalla, sino que es energía pura, energía vital, que representa el tiempo que invertiste para ganarlo… de aquí la famosa frase de que dinero fácil ídem se va.

También aclara que parte del problema actual es que no valoramos nuestra vida en la horas que invertimos para tener un resultado financiero sino en los impulsos que dictan nuestras compras, y muchas de ellas realizadas por estatus para impresionar a personas que francamente no les importa lo que hagamos.

Si nos fijamos, esto aplica también cuando tenemos un ingreso extraordinario adicional, inmediatamente surge la necesidad o el imprevisto que hay que cubrir. Si a una persona le aumentan el sueldo y sube el gasto mensual de inmediato, esa persona lo que se le aumentó fueron las presiones económicas no el ingreso.

QUÉ PODEMOS HACER

Hay tres claves adicionales a manejar: La primera de ellas es nombrar la emoción que te impulsa hacer el gasto, antes de comprar o de pagar pregúntate ¿por qué estoy comprando esto? ¿Por aburrimiento, porque me lo merezco, por ego, porque lo considero necesario, porque hace falta? Cuando a la emoción le ponemos nombre le quitamos fuerza y así poder concluir mejor si lo adquirimos o no.

Una segunda clave sería que existe una recomendación muy socorrida de armar un fondo de emergencia. Aquí el problema lo tenemos con el nombre: El cerebro estará buscando constantemente un apuro o dificultad para poder utilizar dicho dinero. Irene sugiere mejor armar un fondo de paz: Dinero que nos permitirá tener tranquilidad en el futuro, y automáticamente en lugar de estar ahorrando desde la escasez (emergencia), lo estaremos haciendo desde la abundancia (paz). Y así iremos construyendo seguridad y tranquilidad, que nos permitirá en un futuro decir no a un trabajo que no nos interesa, o iniciar un proyecto que nos entusiasma.

TERCERA

Esta sería la visualización del yo del futuro. La neurociencia ha descubierto que cuando uno ahorra pensando en el futuro el cerebro lo ve como estar dando el dinero a un desconocido.

Aquí se sugiere un ejercicio emocional 100%, cerrar los ojos y tocarnos las manos y los brazos como si ya tuviéramos 80 años de edad, y sentirnos que esa persona con esas manos y brazos nos agradece el esfuerzo que hacemos hoy. Cambiará mucho nuestra perspectiva.

CONCLUSIÓN

El ahorro es un acto de amor propio, y hay que ser capaces de no ser esclavos de nuestros impulsos. El dinero será resultado de esa buena gestión de tus emociones y el equilibrio que tendrás con tu nueva mentalidad al respecto. El dinero es un buen sirviente, pero muy mal maestro, y si permites que el dinero sea el que mande en tu estado de ánimo nunca estarás contento, ya sea porque lo acumulas por acumular o lo gastas por gastar. La verdadera libertad es la de tus emociones y esta te llevará a la libertad financiera. ¡feliz domingo, estimado lector!

*- El autor es socio del Despacho Asesores Ballesteros.

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