El señor de los anillos
Dirección: Peter Jackson

Veinticinco años han pasado desde que Peter Jackson transportó al mundo entero a la Tierra Media, para acompañar a Frodo y compañía en la odisea por destruir el anillo de poder de Sauron, el Señor Oscuro.
J.R.R. Tolkien escribió El Señor de los Anillos entre 1937 y 1949, en gran parte influenciado por su experiencia en el servicio militar, durante la Primera Guerra Mundial. A través de la obra, exploró temas de filosofía, religión y mitología. La adaptación de Peter Jackson es una obra cinematográfica monumental que recibió 17 Oscares. La tercera parte, El Retorno del Rey, se llevó los 11 Oscares para los que estaba nominada en el 2003, incluyendo dirección y mejor película.
Para celebrar el 25 aniversario, la trilogía ha sido reestrenada en cines. Revisitarla un cuarto de siglo después, no sólo confirma su valor como obra de arte, sino también la relevancia de suimperecedero mensaje. Si Tolkien concibió su obra como un reflejo de la eterna lucha del Bien contra el Mal, presenciada de primera mano durante las dos guerras mundiales; la adaptación de Peter Jackson no podría haber llegado a las pantallas en un momento histórico más propicio, el mandato de George W. Bush, la caída de las torres gemelas y la consecuente guerra de Irak. Así como era excesivamente fácil encontrar paralelismos en la trilogía con los eventos mundiales de su momento, hoy, dos décadas y media más tarde, resulta, trágicamente, aún más relevante.
La comarca, concebida por Tolkien como una versión idealizada y paródica de la Inglaterra rural entre la Edad Media y la Revolución Industrial, fue interpretada por Jackson como un retrato de su apacible Nueva Zelanda natal (donde la trilogía fue filmada), hoy puede ser entendida como un estado casi extinto de la vida sobre la Tierra, un paraíso inasequible en riesgo de ser destruido por los poderes del mal.
El anillo de poder es una representación del mal y la avaricia, convirtiéndose en una especie de adicción para todo aquel que lo porta, sacando lo peor de cada individuo.
Los ejércitos destructores de orcos, comandados por Saruman (Christopher Lee), la mano derecha de Sauron, son idénticos aejércitos que hoy día invaden y ocupan países, incluso, ejércitos particulares que secuestran y asesinan a personas dentro del país propio, sancionados totalmente por su gobierno. De igual forma, los ejércitos que luchan del lado de Sauron, fueron reclutados con mentiras, envenenando las mentes de pobladores, con falsedades sobre otros pueblos, pintándolos como invasores y usurpadores.
El palantir, herramienta de Sauron para vigilar a distancia a sus enemigos, es una esfera de material obscuro. Ahora, arrogantemente, existe una compañía con ese nombre, dedicada al análisis de macrodatos, cuyo principal cliente son las agencias de inteligencia estadounidense. Y hoy, absolutamente todos, llevamos un palantir en nuestros bolsillos, que no sólo registra todo lo que hacemos y la información que consumimos y compartimos, sino que, como la esfera imaginada por Tolkien, también genera un deseo incontrolable por observarla, una verdadera adicción.
La apariencia de un teniente de los orcos fue basada en la cara de Harvey Weinstein, abusador sexual convicto. Hoy es sabido,por la reciente liberación de ciertos archivos, que el mundo está gobernado por una deleznable secta de pederastas y asesinos.
“El mundo arderá por las llamas de la industria... Los bosques caerán... Un nuevo orden surgirá… marchará la maquinaria de la guerra… un ejército para destruir el mundo de los hombres”.Palabras de Tolkien, plasmadas por Jackson, que hoy podrían ser titulares. Sin embargo, también brindó esperanza.
“Al final, la sombra sólo es pasajera… Un nuevo día llegará y el sol brillará más claro…
Hay bondad en el mundo y vale la pena luchar por ella.”
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