AMLO, el retrato despiadado de Scherer
Un mal presidente. Así de fácil podría sintetizarse cómo Julio Scherer Ibarra dibuja al que era su jefe y “hermano”, Andrés Manuel López Obrador.

Un mal presidente. Así de fácil podría sintetizarse cómo Julio Scherer Ibarra dibuja al que era su jefe y “hermano”, Andrés Manuel López Obrador. Desordenado. Sin método. Gobernando a golpe de antojos. Sin evaluación. Con diagnósticos equivocados que no se corrigen. Capricho en vez de ciencia. Intuición en vez de medición. Sin planear. Sin delegar. Sin lograr implementar. Que aún en lo que hace con buenas intenciones predomina la irresponsabilidad. El del libro “Ni venganza ni perdón”, en coautoría con el periodista Jorge Fernández Menéndez, es un retrato atroz que explica por qué hoy se está derrumbando todo.
Todo eso ya se sabía, sí, pero me parece muy trascendente que lo diga el segundo más poderoso del gobierno durante los primeros tres años de ese sexenio. Porque cada vez tienen menos rincones donde esconderse: ya no es la prensa independiente, la oposición partidista o Estados Unidos. Ya se lo están diciendo entre ellos. Y eso termina otorgando un sello de validez a las investigaciones periodísticas y las críticas que se vienen haciendo hace años.
En el libro hay ejemplos concretos de este gobierno “al aventón”. Desde lo más trivial hasta lo más estratégico:
Le encarga a Edgar González, hermano del famoso exligamayorista Adrián “El Titán” González, fundar academias de beisbol por todo el país, pero Edgar no tiene ninguna experiencia en administración pública ni el presidente gestionó la partida presupuestal. Pasado el tiempo regresa Edgar a Palacio, el presidente le pregunta cómo van las academias y le tiene que contestar que no van porque nadie en el gobierno le hace caso, nadie le da presupuesto, nadie le da un terreno.
O cómo la decisión de cancelar el aeropuerto de Texcoco ya la había tomado él desde antes de la faramalla de consulta pública sin atender las recomendaciones de Jiménez Espriú y Alfonso Romo. O cómo hizo que entre la Secretaría de Energía y Pemex gastaran muchísimo más para construir Dos Bocas. Incluso en los temas en los que Scherer habla de AMLO como una persona sensible al sufrimiento de la gente, como con el Covid, trasluce la irresponsabilidad con el inexplicable apoyo irrestricto a López Gatell y el “detente” como remedio para la infección.
Así, desde el desabasto de medicinas hasta el beisbol, desde el manejo de la pandemia hasta la generación de energía eléctrica, el libro nos regala un testimonio de primera mano sobre el estilo personal de gobernar de López Obrador. Ese gobierno “al aventón” se sostuvo años gracias a la saliva del presidente. Cuando esa saliva dejó de inundar la agenda nacional, sucedió lo lógico: se empezó a caer todo. No se hicieron las academias de beisbol, el AIFA sigue operando muy por debajo de su capacidad, Dos Bocas se tardó el triple y costó el triple, hubo 800 mil muertos en la pandemia, falta energía eléctrica para atraer inversiones… se descarrila el Tren Maya, también el Interoceánico, Gas Bienestar sólo sirve en un puñado de alcaldías y Mexicana de Aviación sólo opera un puñado de aviones, la Megafarmacia es una bodega abandonada. El etcétera es interminable.
Por ese desplome, AMLO está perdiendo su condición de víctima eterna. Un sector de la población piensa que todos son inventos en su contra, pero ese sector es cada vez menor.
SACIAMORBOS
La presidenta recibió el libro con antelación, en copia impresa. Cuentan en Palacio que no sólo lo leyó. Lo super leyó. Hasta pidió una versión digital. Que hasta se discutió la posibilidad de frenar su publicación.
- *- El autor es periodista y conductor de radio, televisión y medios digitales.
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