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La razón del regaño Presidencial

Fue un llamado de atención a no perder de vista las necesidades de la gente, así explicó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el regaño que dio a los diputados de Baja California al término de un evento en San Quintín, quienes de forma insistente le pedían una foto.

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Fue un llamado de atención a no perder de vista las necesidades de la gente, así explicó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el regaño que dio a los diputados de Baja California al término de un evento en San Quintín, quienes de forma insistente le pedían una foto.

El video donde se muestra esta escena se hizo viral el pasado domingo y fue muy comentado en las redes sociales, pues se observa a una mandataria enojada. Sheinbaum relató en “La Mañanera” que, durante su encuentro con la población, constató condiciones de pobreza, precariedad laboral y falta de regularización de la vivienda.

“Me parecía que no iba una cosa con la otra, la foto de la Presidenta con las circunstancias que estábamos viviendo. Por eso, un poco molesta, les dije: No se queden allá arriba, en el Congreso o en la ciudad; vayan a territorio, estén cerca de la gente”, expresó. La Presidenta reconoció que los diputados y senadores han aprobado reformas que han ayudado al País, pero insistió en que la cercanía con la gente debe ser una prioridad. En el grupo estaban el senador Armando Ayala Robles, la diputada federal Claudia Moreno y algunos legisladores locales, entre ellos, Evelyn Sánchez Sánchez, Juan Manuel Molina García y Aracely Gerardo Núñez.

ESCAPE DE PELÍCULA

Que un detenido escape de separos de la Policía Municipal a través de los ductos de aire, suena a escena sacada de una serie de televisión, pero el problema es que no fue ficción, sino que ocurrió en Mexicali y hoy es motivo de investigación por parte de Sindicatura y la Fiscalía.

La pregunta no es solo cómo ocurrió, sino qué revela este episodio sobre el estado real de la seguridad pública. Porque no hablamos de un sofisticado plan criminal ni de una estructura clandestina, se trata de un edificio oficial en donde una persona que se encontraba bajo custodia de la autoridad, encontró la forma de salir por un sistema de ventilación, frente a las narices de la corporación encabezada por Luis Felipe Chan Baltazar.

Lo inverosímil del método no lo vuelve anecdótico; lo vuelve alarmante. Si un detenido puede escapar así, ¿qué tan seguros son los protocolos? ¿Qué tan adecuados son los espacios? ¿Qué tan preparada está la autoridad para custodiar, vigilar y responder?

Estos hechos alimentan algo más peligroso que la burla en redes: la percepción de impunidad y desorden. Cuando la ciudadanía ve que alguien bajo resguardo oficial puede simplemente “desaparecer”, la confianza en las instituciones se erosiona un poco más.

Una fuga así no es un error menor ni un “caso aislado”; es una señal de fallas estructurales que deben corregirse de inmediato, a menos que esto hubiera sido intencional y estén buscando la manera de salirse por la tangente.

Porque cuando la realidad supera a la ficción en materia de seguridad, el problema ya no es el escape, sino todo lo que permitió que ocurriera. Ya habrá tiempo para que la Sindicatura, a cargo de Oscar Vega Marín, ayude a esclarecer lo que ocurrió y por qué.

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