El mundo en ascuas ante Trump
Está tan agitado el mundo que es inevitable pensar sobre ello. Aunque una guerra mundial ya se venía cocinando desde Biden, es Trump el epicentro de este terremoto.

Está tan agitado el mundo que es inevitable pensar sobre ello. Aunque una guerra mundial ya se venía cocinando desde Biden, es Trump el epicentro de este terremoto, digamos que se da en Estados Unidos, pero recae mucho en el estilo de una persona, demasiado. Los movimientos de Trump no se pueden explicar sin poner a su tipo de personalidad en el centro, sus arrebatos y ocurrencias son producto de una certeza de poseer la verdad y estar justificada moralmente cualquier acción, con la infalibilidad de un Papa. Juzga las falsas sentencias de cientos a la horca y no se inmuta con asesinar a lancheros en Venezuela. No sé si cuando se publique esto ya se armó la de San Quintín en Irán, ya no tenemos dudas de que habrá nuevos frentes armados, la pregunta es cuando y quien. Ya he escrito mucho sobre la personalidad narcisista y poderosa del emperador, no está de más insistir para comprender mucho la forma de lo que está sucediendo. Hay que tener presente que goza del riesgo, como un buen jugador de póker. Sobre todo, no duda en poner en riesgo al otro como forma de intimidación para obtener más ganancias, financieras y narcisistas. Parece frívolo, pero estoy seguro le afectó mucho no recibir el Nobel, su enojo se traduce en amenazas. Nada más peligroso que un narcisista herido en su amor propio, las muestras de rechazo y la falta de liderazgo mundial lo traen mal, va a querer armar algo grande. Nosotros no solamente no estamos exentos de ser atacados, hemos sido amenazados, la frontera siempre será un punto frágil. Parecía exótico hace años hablar de la locura de Trump, ahora se menciona de distintas formas. El gol que metió con Venezuela lo creció y ahora está frustrado ante los pobres resultados de sus nuevas aventuras criminales. Quiero pensar que el americano promedio no puede estar tan enajenado como para apoyar lo que está sucediendo, que perderá apoyo en las elecciones de este año y que tendrá un freno interno, que parece es lo único que lo detendría, aunque de él no me sorprendería alguna forma de golpe de estado, se dice que en Estados Unidos no ha habido golpes de estado porque nunca ha tenido una embajada americana en su país. De un narcisista herido y con tanto poder se puede esperar cualquier cosa, lejos de toparse con pared echan mano de sus clásicos mecanismos de defensa, la negación (“eso no pasó”), proyección (“la culpa es del otro”), ira y victimización, aunque tiene a Marco Rubio como su conciencia que lo modera en las formas, también manipula lo brabucón. Hay que tener la guardia en alto.
- *- El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados