Maduro cayó… como anillo al dedo
Estoy convencido de que Andrés Manuel López Obrador no volvió a aparecer en público -había dicho 34 días antes que no lo haría salvo que estuviera en riesgo la soberanía mexicana- para defender a Venezuela.

Estoy convencido de que Andrés Manuel López Obrador no volvió a aparecer en público -había dicho 34 días antes que no lo haría salvo que estuviera en riesgo la soberanía mexicana- para defender a Venezuela. No lo hizo por su amigo Nicolás Maduro, ni por la izquierda latinoamericana.
Sí, es cierto que exhibe a un expresidente descorazonado, desalmado, incapaz de decir una sola palabra de condolencia a las víctimas de una obra que él impulsó, apresuró, mal realizó y cuyas irregularidades encubrió, pero estoy convencido de que ante todo, con la gran intuición que tiene sobre el manejo de la opinión pública nacional, sabía que una carta suya a Trump -que en Estados Unidos sería absolutamente irrelevante- le echaría en México más gasolina al tema Venezuela, generaría que en México se hablara aún más de Maduro, y eso le convenía: le quitaba reflectores a la tragedia del Tren Interoceánico que se había descarrilado 6 días antes, matando a 14 personas, como capítulo más reciente de una trama de corrupción y negligencia en las que están implicados él y dos de sus hijos, Andy y Bobby López Beltrán.
El régimen mexicano ha aprovechado la crisis en Venezuela, con la operación militar de Estados Unidos para derrocar y detener al dictador Nicolás Maduro, para distraer la atención sobre el descarrilamiento del tren. Maduro cayó… como anillo al dedo de la 4T.
En Latinus revelamos desde hace dos años grabaciones telefónicas en las que los íntimos amigos de Andy y Bobby López Beltrán presumían cómo les dieron los contratos para hacer negocio con el Tren Interoceánico. El personaje central es Amílcar Olán, un joven tabasqueño que se hizo rico de la noche a la mañana y que es señalado de ser el operador financiero y prestanombres de los hijos del expresidente.
Amílcar Olán confiesa en estas llamadas telefónicas que Bobby le contó que su papá lo mandó al proyecto del Tren Interoceánico para supervisar todo y que ya le explicó qué contratos le va a dar. Habla de montos y de medidas. Relata que van a replicar el negocio que hicieron en el Tren Maya –“ya si se descarrila el tren es otro pedo” –. Avisa de sus reuniones con altos mandos de la Marina encargados del proyecto y con la entonces secretaria de Economía, Raquel Buenrostro, hoy ni más ni menos que titular de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, menuda paradoja.
Esas llamadas telefónicas fueron reveladas desde enero de 2024. El presidente López Obrador validó la autenticidad de esas llamadas. Aceptó que eran amigos de sus hijos, aceptó que eran contratistas del gobierno y terminó orillado a aceptar que, en efecto, su hijo Gonzalo Bobby" López Beltrán era su representante en la dirección en lo que tenía que ver con el Tren Interoceánico: “Gonzalo ha ayudado como honorífico en el interoceánico… me ayudaba a ver el avance de las obras, del tendido de las vías, lo delos trenes”.
En cualquier gobierno medianamente decente, la sola revelación de esas llamadas hubiera obligado a abrir una investigación y citar a declarar a Amílcar Olán, Andy y Bobby López Beltrán. No se diga después de una tragedia como la del descarrilamiento que mató a 14 personas. Pero el gobierno de México no es un gobierno decente. Y los tres gozan delas garantías de impunidad que les proporciona la presidenta Sheinbaum.
*- El autor es periodista y conductor de radio, televisión y medios digitales.
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