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Llegó el futuro

Qué rápido hemos dado un salto al futuro con lo sucedido en el trascurso de este siglo XXI.

Ricardo  Menéndez

Qué rápido hemos dado un salto al futuro con lo sucedido en el trascurso de este siglo XXI. Casi de golpe nos encontramos en manos de un puñado de billonarios que compiten en la inteligencia artificial y con ello determinan el destino de la hución en este siglo, como lo que eran las películas de James Bond, esos personajes siniestros y malvados a los que inevitablemente les ganaría el 007, hoy en día no hay quien los controle, los regule, ellos mandan. Puede ser la IA la dictadura final, todo el mundo dependiendo de ella. Ya estamos en manos de la IA, si bien no determinan del todo al individuo, si mucho, demasiado. Son genios con singulares rasgos de la personalidad, mucho hemos escrito sobre Musk y poco sobre Sam Altman, otro personaje siniestro. Fue niño genio que armaba y desarmaba computadoras, dejó la universidad para generar las bases de la actual IA por su cuenta, una personalidad singular. De hecho, la IA no da mucho acceso a datos personales, pero es sabido que fue acusado por su hermana de abuso sexual cuando ella 3 y él 12, ella fue declarada enferma mental y allí quedó, se declara públicamente gay, se casa con otro con capacidad de abstracción parecida, tienen un hijo, con madre rentada, nace prematuramente y Altman se apoya en la IA para saber cómo sacarlo adelante, ahora son felices con una vida muy privada. Saltó de preocuparle que la IA nos dominara a proponer dominar con ella, argumentando los peligros de que China los adelante, quien controle la IA controla el mundo. Aunque no le llega a Musk en riqueza, sí en poder, sobre todo intelectual. Aunque son varios los geniecitos que determinan la IA, Altman quizá sea el más influyente, tanto que mucho depende el futuro de la humanidad de lo que esta persona piense, su cerebro es un nodo, si este desaparece la historia cambia, habría una peligrosa fragmentación. De por sí él se sostiene como CEO después de haber sido despedido, todo esto por una arrogante pelea entre genios con capacidades muy superiores, pero el Alfa de esa manada es él. Su argumento es que la velocidad del progreso tecnológico es peligrosamente acelerada y alguien tiene que gestionarlo para que no signifique un auto exterminio, y piensa que él es el indicado. Sin el mesianismo de Musk, navega con perfil bajo pero convencido que en sus manos está la salvación de la IA silvestre. En realidad, trabaja para los intereses americanos, y como una de las áreas de más riesgo con la IA es la armamentística, inevitablemente estará respondiendo a intereses de bloques económicos. En pocos años veremos las consecuencias de todo esto, estamos en el futuro.

  •  *- El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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