Urge mayor inversión pública para reactivar la construcción en Tijuana
El 2025 fue un año complicado para la industria de la construcción en Tijuana.

El 2025 fue un año complicado para la industria de la construcción en Tijuana, pues la falta de inversión pública provocó una disminución de hasta un 20% en la construcción de nuevos inmuebles, lo que se tradujo en la reducción de personal en muchas empresas del sector.
Este escenario no sólo afectó a los constructores, sino también a decenas de actividades económicas que dependen directamente de la obra pública y privada, y la realidad es clara: sin inversión, no hay desarrollo.
En el caso de Tijuana, el ritmo de crecimiento urbano y poblacional exige infraestructura que esté a la altura de sus necesidades, sin embargo, los recursos destinados a la obra pública han sido insuficientes, limitando la posibilidad de ejecutar proyectos estratégicos que detonen el empleo, la productividad y el bienestar social.
En la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) hemos señalado reiteradamente la necesidad de incrementar los presupuestos para infraestructura; la falta de inversión pública no sólo frena la economía regional, sino que genera incertidumbre entre las empresas constructoras, que ven paralizados proyectos ya aprobados o pospuestos por falta de recursos.
Cada peso invertido en construcción se multiplica en más de 60 ramas de la economía, desde el transporte y los materiales, hasta los servicios y el comercio local; entonces, cuando ese flujo se detiene, se siente en todos los sectores: disminuyen los empleos, cae el consumo y se debilita la cadena productiva que sostiene el desarrollo de nuestra ciudad.
Sin duda, es preocupante que, mientras Tijuana aporta una parte significativa del Producto Interno Bruto nacional, los recursos federales para obra pública sean cada vez más limitados. No se puede hablar de crecimiento sostenible si no hay inversión suficiente en vialidades, vivienda, infraestructura hidráulica y equipamiento urbano.
El sector constructor ha demostrado su capacidad para ejecutar obras con eficiencia, transparencia y compromiso social, pero, lo que se requiere es voluntad política y una estrategia de largo plazo que priorice a las empresas locales, que son las que verdaderamente generan derrama económica en la región y contribuyen al desarrollo comunitario.
Desde CMIC Tijuana hacemos un llamado urgente a los tres niveles de gobierno para que en 2026 se destinen mayores recursos a la obra pública, ya que la inversión en infraestructura no es un gasto, es una apuesta al futuro, a la competitividad, al empleo y a la estabilidad social de nuestra ciudad.
Estamos convencidos de que Tijuana tiene el talento, la capacidad y la fuerza empresarial para seguir creciendo, pero sin inversión pública el avance será limitado. Es momento de actuar con decisión, de planificar con visión y de invertir con responsabilidad para que la construcción vuelva a ser el motor del desarrollo que esta región necesita.
*- El autor es presidente de CMIC Tijuana, Tecate y Rosarito.
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