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Una elección entre dos

La elección presidencial de 2024 será entre dos contendientes o entre dos bloques de partidos políticos. 

La elección presidencial de 2024 será entre dos contendientes o entre dos bloques de partidos políticos. Por un lado Claudia Sheinbaum, que representará a Morena (Morena-PT-PVEM) y por otro Xóchitl Gálvez promovida por el Frente Amplio (PAN. PRI-PRD). Habrá un tercer candidato propuesto por MC, pero hasta ahora no está claro quién será.

A diferencia de lo que se pensaba hace unos meses atrás, la elección se ha ido tornando cada vez más competida. Por más esfuerzos que se hacen desde el gobierno de Morena y desde la presidencia de la república por disminuir y hacer caer a Xóchitl Gálvez, ésta se mantiene firme en una posición inimaginable.

En una revisión de las principales encuestas que se han publicado en el mes de agosto, la diferencia entre las dos candidatas está entre 15 y 16 puntos, pero hay otras casas encuestadoras que le dan entre 9 y 10 puntos de diferencia. Ya sean los primeros o los segundos, el dato nos habla de que la elección va a ser altamente competida.

Estamos en un momento en que las percepciones de los electores todavía no están muy cimentadas, especialmente con respecto a Xóchitl que tiene muy poco en el tablero de la opinión pública. Es de esperar que las preferencias por su candidatura vayan en aumento en los próximos meses.

Una pregunta que me hacen constantemente en los foros en los que participo es esta: ¿pero, se le puede ganar a Morena en estas condiciones? Mi respuesta es que sí. No va a ser fácil pero sí se puede. Dependerá de muchos factores. Hay una diferencia abismal entre los dos bloques de fuerzas que lo hacen ver imposible, pero eso puede cambiar en los próximos días.

Una diferencia notable, por ejemplo, entre los dos bloques es que Morena –a diferencia de hace cinco años- tiene ahora una estructura electoral más consolidada, con comités organizados en todas las colonias del territorio nacional; tiene una plataforma de 22 millones de personas que reciben ayuda de algún programa social del gobierno (una clientela electoral); tiene 25 gubernaturas y cientos de ayuntamientos y, finalmente, un presidente que abiertamente hace campaña por Sheinbaum.

¿Pero, entonces, por qué les preocupa tanto la oposición y una candidata como Xóchitl Gálvez? Porque todo lo anterior, a pesar de todo, es frágil. El poder de Morena se ha basado en el liderazgo que fue construyendo AMLO en un contexto de desafección de los electores con los viejos partidos políEl ticos y la clase gobernante, pero, al hacerse gobierno, Morena se ha mostrado incapaz de superar los defectos de los viejos partidos.

Sus logros como gobierno son muy pocos o casi nulos, y ha repetido una y otra vez todos los vicios de los partidos viejos que gobernaban antes. A medida que el papel central de AMLO empieza a declinar, por más que intente aferrarse al poder, Morena empieza a desmadejarse, convirtiéndose en un centro de disputa interna, de escisiones y desacuerdos políticos. Algo que se va a exacerbar en los meses que vienen.

Ya lo estamos viendo a nivel nacional (con el ejemplo de Ebrard) y a nivel local, como es el caso evidente de Baja California, en donde realmente no ha podido gobernar desde 2019 a la fecha. Las consecuencias no han sido inmediatas por la esperanza que representó Morena y López Obrador para muchos electores, pero la imagen de sus gobiernos se está erosionando y se va a agudizar con la salida de AMLO.

Esto quiere decir que va a ser difícil para la candidata de Morena defender o tratar de hacer renacer la esperanza de algunos electores (como va a ser el lema de su campaña). Es cierto que frente a muchos electores, Morena representa seguir teniendo acceso a los programas sociales, pero es algo que está sucediendo en un contexto precarizado por la violencia y la inseguridad que está oprimiendo la vida de mucha gente.

Los escasos logros de Morena como gobierno hacen más fácil la campaña de Xóchitl Gálvez. Sin embargo, eso no quiere decir que tenga el triunfo a la vuelta de la esquina. Xóchitl arrastra una estructura de partidos desvencijada, desunida y muy desprestigiada, por lo que ha tenido que enfrentarse sola al aparato propagandístico del gobierno morenista.

La fuerza de Xóchitl va a depender en gran medida de su capacidad de hacer ver y sentir a la ciudadanía de la disyuntiva en que está el país y de los riesgos que existen de que el autoritarismo de Morena se consolide si continúa en el gobierno. Si en el camino construye una estructura ágil, democrática y flexible, más posibilidades tendrá de acercarse a un triunfo.

Dependerá mucho también de la gente que la rodea y de su capacidad de liderar el intenso proceso que va a significar esta campaña electoral.

Vamos a ver. Esto apenas empieza.

*El autor es analista político.

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