Fracasos y fracasos
La nuestra, nos guste o no, es una historia de fracasos en el futbol, pero, aún dentro de ese sendero interminable de reveses, los hay de categoría diferente, sabor, olor y color.
La nuestra, nos guste o no, es una historia de fracasos en el futbol, pero, aún dentro de ese sendero interminable de reveses, los hay de categoría diferente, sabor, olor y color. La única constante de esos fracasos es que ninguno ha sido capaz de generar las consecuencias y por ende los cambios que nuestro futbol necesita para crecer.
Siempre he pensado que el Mundial de México debe ser un Mundial de sensaciones y no de resultados. Es la manera, la forma, el fondo de cómo pierdes. Lo del sábado en Al Lusail fue terrible, porque no sólo mostró la diferencia de calidad -que sabemos que existe- sino que también ha corroborado nuestras más temibles sospechas: el futbol mexicano no está detenido. El futbol mexicano va en retroceso.
Perder con Argentina no es “noticia nueva”. Nunca se la ha podido derrotar cuando se trata de un torneo de alta relevancia -Mundiales, Copa América-. Lo que sí es distinto es la forma en la cual se ha perdido. Casi siempre, ha sido mostrando ciertas señales de un avance, insinuando que las distancias con respecto a las grandes potencias se reducen cada vez más e incluso, por algunos momentos, jugándoles de tú a tú, sin remordimientos, sin complejos. Esta vez, la distancia volvió a ser abismal.
Y podemos culpar al entrenador, a los futbolistas que, son, obviamente, los que afrontan el compromiso, los que ganan y los que pierden en el campo de juego: y, sin embargo, hace tiempo que el futbol a esta escala dejó de ser un juego de pretensiones individuales o de esfuerzos espontáneos. El “vamos, denlo todo en la cancha” es una historia y una fórmula antigua y obsoleta. Hoy, el futbol, como muchas cosas en nuestras vidas, está basado en una correcta capacidad de planeación, en establecer y respetar una estructura, en respetar proyectos y tomar decisiones inteligentes. Es ahí donde empieza este nueva debacle mexicana en el futbol.
Lo preocupante no es volver a fracasar. El asunto es que en este nuevo fracaso se observa un claro retroceso con respecto a otros fracasos. Y puede que a simple vista se trate de un mal planteamiento de Gerardo Martino o de un bajo nivel de cada uno de sus futbolistas. La realidad es que habría que buscar más allá, en las siniestras y macabras profundidades de nuestro futbol para entender que hemos dejado de hacer o que estamos haciendo para que esto no funcione.
Y se me ocurren varias cosas que, indudablemente, han perjudicado al futbol mexicano. Primero la materia prima, la producción de futbolistas. No se produce ni en la cantidad, ni en la calidad necesaria y a partir de ahí se generan muchos problemas. Y luego, una lista larga como la presencia de demasiados futbolistas extranjeros en las nóminas de los clubes.
El alejamiento de los torneos sudamericanos -Copa América y Copa Libertadores- para hacer negocios con los Estados Unidos. Un mercado interno que encarece al futbolista mexicano y que no le favorece en su exportación a los mejores equipos y Ligas del mundo. Entrenadores con mentalidad casera y casi ninguna experiencia internacional y una Liga sin ascenso ni descenso, entre otras cosas.
No todos los fracasos son iguales. El que se perfila para el futbol mexicano no sólo es “dantesco”, también, indica que vamos en pleno retroceso.
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