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Lo bueno y lo triste

Los Dragones de Tijuana tuvieron una etapa gloriosa en el Circuito Superior de Básquetbol, cuyo cetro lograron a mediados de la década de los años 70´s, venciendo en una final de alarido a las Panteras de Aguascalientes.

Los Dragones de Tijuana tuvieron una etapa gloriosa en el Circuito Superior de Básquetbol, cuyo cetro lograron a mediados de la década de los años 70´s, venciendo en una final de alarido a las Panteras de Aguascalientes, aquel equipo que tenía en sus filas a Marvin Brown, para nosotros, uno de los mejores extranjeros que han venido a jugar a nuestro país. Los Dragones tenían a Paul McKraquen, otro gran jugador, pero lo hacían en diferentes posiciones. McKraquen había llegado al CSB con los Pozoleros de Guadalajara, pero aceptó la oferta para jugar para la quinteta dirigida por Tony Delgado y fue pieza clave en la coronación, junto con Arturo Guerrero, el Mano Santa, Mike Contreras y Toño Ayala, entre otros.

Gran espectáculo brindaban los Dragones y en todos sus partidos, sin importar el rival, el Auditorio, Municipal en aquellos años, se llenaba y dejaba gente afuera.

Todo muy bien, basquetbol de muy alto nivel, unos equipazos, pero acabó con el baloncesto que se jugaba en Tijuana. Los Dragones no eran los únicos que llenaban el Auditorio de Tijuana, también lo hacían los partidos de Poli y la ETI, dos escuelas secundarias, que quien sabe si conservan aquella rivalidad deportiva.

Los enfrentamientos de los Cimarrones de la Universidad Autónoma de Baja California y los Galgos del Instituto Tecnológico Regional, que antes era 21, también llevaban mucha gente a las gradas de cemento, ya que las butacas las colocaron mucho años después.

Se acabaron aquellos torneos municipales de Primera Fuerza, con grandes asistencias en la media naranja del boulevard Gustavo Díaz.

Tránsito del Estado era la quinteta que dominó muchos años, siempre peleando, primero con la Voca y posteriormente con el Diario Baja California, cuyo propietario, Ricardo Gibert Herrera, fue quien trajo a los Dragones de Tijuana, aconsejado por Alejandro Rodríguez, el Tribilín, quizá el mejor basquetbolista del rumbo, quien llegó a la selección nacional y había defendido la camiseta de los Panteras. No se diga de los eventos estatales de Primera Fuerza, en los que regularmente peleaban por la corona las escuadras de Mexicali y Tijuana, siempre llegando a un juego decisivo. Para no darle ventaja a nadie, esos partidos se hacían en terreno neutral y los aficionados, conocedores y exigentes, viajaban a Tecate o Ensenada, para presenciar esos duelazos.

En la duela, además de los equipos, era un espectáculo ver a los árbitros, intentando favorecer a sus equipos.

Uno de los duelos de arbitraje más recordados fue el que sostuvieron Jorge Molina, el Tapón, de Mexicali y Roberto Guzmán, el Hormiga original, de Tijuana.

En el baloncesto de Tijuana hay un antes y un después de los Dragones de Tijuana, que participaron una temporada más en el CSB, ya que la devaluación acabó con el presupuesto de todos los equipos.

Los aficionados, como apuntamos antes, exigentes y conocedores, se acostumbraron el básquetbol de alto nivel y le hicieron el fuchi al deporte ráfaga de casa.

Después de los llenos que registraban los partidos de Dragones, sólo se volvieron a ver hasta el Nacional de Primera División, en el que se coronó con calidad de invicto el conjunto de Baja California, pero de eso apuntaremos en otra ocasión.

Ya no tenemos más espacio para los Apuntes, que hasta aquí llegan…por hoy, sigan cuidándose, la pandemia sigue aquí, usen cubreboca y gel antibacterial, además de guardar la sana distancia.

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