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Casillero

“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.” Albert Einstein Ahora que ha iniciado una nueva gestión de gobierno, distinta de las administraciones pasadas, es importante que se lleve a cabo una reconciliación entre los diferentes grupos políticos que hace meses fueron férreos opositores y hoy deben ser colaboradores críticos y propositivos frente a esta nueva realidad. Debemos dejar atrás los golpes bajos, descalificaciones, traiciones y pensar en el hecho de que México requiere de la unidad de todos los que en el habitamos. Resulta difícil pero no imposible lograrlo, lo único que hace falta es voluntad. Es importante pues, ver hacia delante e independientemente de los partidos políticos y su deseo por recobrar la credibilidad perdida por tantos años de corrupción y malos manejos, los ciudadanos debemos regresar a la realidad, evitar conflictos y buscar que nuestras autoridades, de cualquier color y nivel de gobierno, trabajen y cumplan con su deber. La nueva administracion presidida por Andrés Manuel López Obrador, ganadora en esta contienda, debe ser generosa y tender la mano a los que se quedaron en el campo de batalla y una clara señal de ello deberá ser la eliminación de conceptos como: “la mafia del poder”, “los fifís”, etc. que en nada abonan a lograr un clima de armonía e inclusión de todos al nuevo proyecto de gobierno que está naciendo. Frente a la humildad del que reconoce haber perdido, se requiere que el vencedor deje la soberbia a un lado y tienda la mano al vencido, pues de lo contrario, la reconciliación nacional solo será una maniobra política de quien ha ganado con el único propósito de jalar reflectores El nuevo gobierno debe buscar la creación de un clima social de avenimiento y reconciliación, bajo ninguna circunstancia le conviene a México construir ese clima basado en el agravio o el revanchismo que solo destruye. De esa manera no se pueden sanar lesiones si nos dedicamos a rociar limón a la herida abierta, pero tampoco ninguna herida habrá de cerrar si dejamos en el interior las pinzas del odio, la injusticia o el rencor. Recordemos también que antes de cerrar y propiciar la cicatrización, las heridas deben ser lavadas y saneadas, de otra manera seguirán destilando pus y, eventualmente, podrían romper el tejido social. No olvidemos que para cualquier operación profiláctica se requiere tener las manos limpias. Vienen las elecciones locales y será una oportunidad de demostrar madurez y objetividad en dicho proceso, por lo que todos deberemos estar atentos de su desarrollo, pues Baja California representa la primera elección después del triunfo federal. A partir de este momento, viene una época en la cual se deberá buscar que las heridas provocadas en el campo de batalla político, cicatricen y todo aquello que fueron ánimos exaltados se conviertan en deseos de un mejor futuro para México, lo que fue rencor, sea pretexto para tejer en la pluralidad el destino de nuestro País. Lo que fueron envidias y malas intenciones sean ocasión de encontrar la reconciliación entre las diferentes fuerzas políticas, porque por encima de una contienda electoral, está nuestro futuro. * El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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