Cuarto de milla
El senador priísta Emilio Gamboa Patrón cree que los mexicanos somos idiotas. Los miles de casos de abuso de poder que suceden a diario en nuestro país, están en el anonimato porque nadie los ve o porque pocos se atreven a denunciarlos o casi siempre hay alguien dispuesto a encubrir los pecados de los funcionarios. Pero en esta ocasión el líder de la bancada priísta en el Senado de la República, no se salvó. Lo captaron in fraganti aterrizando en un helicóptero privado en el arrecife Alacranes, una reserva protegida en el estado de Yucatán. Ahora la prepotencia habitual de muchos políticos y empresarios se está enfrentando al mal llamado “poder de los idiotas”. Así bautizó el escritor Umberto Eco al nuevo poder de los ciudadanos a través de las redes sociales. Pocas denuncias se saborean tanto como poner en evidencia los abusos de los poderosos, más aún, si se trata de un político como Emilio Gamboa. Este hombre ya está tan distante de la realidad que cree que se le perdonará porque culpó al piloto de la aeronave. Con todo respeto, pobre piloto; quedó atrapado entre los intereses de los dueños del país. La tripulación fue tratada como meros sirvientes, de alto nivel, pero obligados a asumir el costo de los platos rotos por ese grupito de poderosos. Sin embargo, lo de menos en esta historia es el aterrizaje en un área prohibida y el daño causado al lugar. Lo reitero: eso es lo de menos. El daño causado ahí al medio ambiente no es nada comparado con el perjuicio que provoca el contubernio entre políticos y empresarios. ¿Con quién iba el Senador Gamboa Patrón? Ni más ni menos que con el dueño de casi todo el estado de Yucatán: Emilio Díaz Castellanos. Y para cerrar el triángulo del cinismo en este negocio perfecto, con ellos estaba Guillermo Ruíz de Teresa, un funcionario de alto nivel de la Secretaría de Comunicaciones y transportes. Así se llevó a cabo la mini cumbre de la tranza. Los tres personajes sostuvieron su reunión en un yate y el helicóptero que trasladó a Gamboa Patrón es propiedad de otro empresario, Alfredo Miguel Afif, uno de los principales contratistas del gobierno federal. ¿Se imagina los pactos y los negocios secretos acordados por este trío? El político, el funcionario y el empresario. Es el negocio perfecto e inconfesable. Solo nos queda la esperanza de que se les hayan caído los planes con la ventaneada que les dieron a los tres. La justificación oficial de la reunión es la amistad. Son amigos desde chiquitos. Claro, el mejor de los contubernios se da entre cuates. ¿Tendrán la responsabilidad de renunciar a sus cargos el Senador y el funcionario para permitir que se les investigue? ¡de ninguna manera!…para Gamboa Patrón los ciudadanos somos una bola de idiotas que nos creemos que el malo del cuento es el piloto y que los tres amigos se juntaron a rezar el rosario. *- La autora es periodista.
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