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Un 44 % de la Tierra debe ser conservada para preservar la biodiversidad

El actual sistema mundial de áreas protegidas (AP) ha sido en gran medida insuficiente para frenar la pérdida de biodiversidad en todo el mundo.

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Por EFE

(EFE)

| EFE

Para conservar la actual biodiversidad del planeta es necesario tener al menos, un 44 % de la superficie terrestre sea objeto de acciones de conservación, dice un estudio que publica Science y que advierte ante futuros escenarios de conversión de tierras.

El equipo está compuesto principalmente por integrantes de la Universidad de Ámsterdam, e indica que no todas las tierras identificadas tienen que designarse necesariamente como áreas protegidas, sino que deben gestionarse mediante “una amplia gama de estrategias” para la conservación de las especies y los ecosistema, entre ellas políticas de uso de la tierra.

El autor principal James Allan dijo que esta es la mejor estimación actual de la tierra que hay que conservar para detener la crisis de la biodiversidad, es “esencialmente" un plan de conservación del planeta.

De los 64 millones de kilómetros cuadrados que representan ese 44 %, el estudio señala que un 70 % permanece sin ser alterado por el ser humano, pero advierte de que los futuros escenarios de conversión de tierras indican que esta zona se está reduciendo muy rápido y requiere atención inmediata para su conservación.

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Allan comentó de que hay que actuar “con rapidez”, pues los modelos muestran que más de 1,3 millones de kilómetros cuadrados (un área mayor que Sudáfrica) de esas tierras corren el riesgo de ser convertidos a usos humanos intensivos de la tierra para 2030, lo que "sería devastador para la vida silvestre".

En esas tierras habiitan más de 1.800 millones de personas, por lo que el equipo considera que “son esenciales” las respuestas que promuevan “la autonomía, la autodeterminación, la equidad y la gestión sostenible para salvaguardar la biodiversidad”.

El actual sistema mundial de áreas protegidas (AP) ha sido en gran medida insuficiente para frenar la pérdida de biodiversidad en todo el mundo, recuerda el estudio, un problema que ha intentado atajarse con el objetivo once de las Metas de Biodiversidad de Aichi, fijadas por el Convenio de de la ONU sobre la Diversidad Biológica.



El objetivo once establecía la necesidad de conservar, al menos, el 17 % de la superficie terrestre para 2020, el cual sigue sin cumplirse, y, en la actualidad, los Estados negocian un marco global de biodiversidad con nuevos objetivos, indica EFE.

El equipo creó un marco metodológico que combina los datos de las actuales áreas protegidas, las zonas claves para la biodiversidad y aquellas ecológicamente intactas con la distribución espacial de las áreas de distribución geográfica de más de 35 mil especies.

También se usaron escenarios de uso de la tierra para contar qué parte de esta se encuentra en riesgo por las actividades humanas para 2030.

Los investigadores encontraron que por lo menos 64 millones de kilómetros -el 44% de la superficie terrestre- necesita ser conservada para salvaguardar la biodiversidad.

El mantenimiento de la biodiversidad necesita no solo proteger las áreas de distribución de los animales, sino también su capacidad para desplazarse a través de los distintos entornos.

Un segundo estudio por la Universidad de Columbia Británica (Canadá), publicado también en Science, mide la conectividad funcional de las actuales áreas protegidas de toda la Tierra, para lo que utiliza un modelo que estudia el movimiento de los mamíferos de medio y gran tamaño.

El movimiento de los animales a través de los paisajes es de suma importancia para mantener la biodiversidad, especialmente cuando sus áreas de distribución se desplazan debido a la actividad humana y al cambio climático.

El equipo utilizó un modelo de conectividad funcional espacial para determinar las zonas terrestres que podrían crear conexiones entre las actuales áreas protegidas de todo el mundo, de forma especial en grandes franjas de Europa oriental y África central.

Los investigadores observaron que las rutas de conectividad más importantes entre las áreas protegidas siguen amenazadas por la modificación humana, por lo que reducir esta huella “puede mejorar” la situación.
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