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Tres pacientes con Alzheimer se comunican de nuevo luego de tratamiento con radiación

Un pequeño estudio encontró mejoras notables en la comunicación y el comportamiento de tres pacientes con Alzheimer grave.

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Por Redacción/GH

Los pacientes, que tenían Alzheimer severo pero estaban en condición estable, recibieron cada uno tres tratamientos de radiación de dosis bajas mediante una tomografía computarizada, separados cada dos semanas(Pixabay)

Los pacientes, que tenían Alzheimer severo pero estaban en condición estable, recibieron cada uno tres tratamientos de radiación de dosis bajas mediante una tomografía computarizada, separados cada dos semanas | Pixabay

Un pequeño estudio encontró mejoras notables en la comunicación y el comportamiento de tres pacientes con Alzheimer grave luego de recibir un tratamiento de radiación en una dosis baja. Serán necesarias nuevas investigaciones para confirmar estos resultados y probar si se pueden lograr beneficios similares en personas con demencia más leve.

En 2016, los investigadores describieron el caso inusual de una mujer de 81 años con enfermedad de Alzheimer grave en Canadá. La mujer estaba en cuidados paliativos, lo que significa que se esperaba que le quedaran menos de seis meses de vida. Se la consideraba en gran medida no comunicativa y no receptiva,i ndica Gizmodo.

Sin embargo, poco después de recibir una tomografía computarizada (TC) de su cerebro, su médico informó de un cambio significativo en su capacidad para hablar, caminar y alimentarse nuevamente. Sus amigos y familiares continuaron notando mejoras tras tomografías adicionales, y al final de su estadía de seis meses en el hospital, estaba lo suficientemente funcional como para ser enviada a un hogar de cuidados a largo plazo. Sin embargo, la mujer acabó empeorando y murió en mayo de 2018.

En esta nueva investigación, que incluye a uno de los autores del informe de 2016, médicos de Canadá decidieron probar el mismo enfoque con cuatro pacientes más que viven en un hogar de cuidados a largo plazo en Ontario. Los pacientes, que tenían Alzheimer severo pero estaban en condición estable, recibieron cada uno tres tratamientos de radiación de dosis bajas mediante una tomografía computarizada, separados cada dos semanas. Se hicieron pruebas de la cognición de los pacientes antes y después, y sus familiares cercanos fueron entrevistados y observados durante sus interacciones con ellos.

En las pruebas objetivas, ninguno de los pacientes pareció mostrar mejoras concretas en la cognición o la función general. Pero tres de las familias de los cuatro pacientes informaron haber visto cambios positivos reales en su comportamiento y en su capacidad de hablar con ellos. En un caso, la hija del paciente dijo: “Me habló de inmediato y me dio múltiples besos, besos reales como hace años”. En otro caso, una mujer de 82 años informó sentirse agradecida por su recuperación.

“Al igual que en el informe del caso de 2016, los datos cualitativos (descripciones, fotos y videos) de familiares inmediatos y otras personas sugirieron mejoras notables en la cognición y el comportamiento”, escribieron los autores en su artículo, publicado el mes pasado en el Journal of Alzheimer’s Disease.

Los autores tienen cuidado de enmarcar su investigación como un estudio piloto, una prueba temprana pero prometedora de su hipótesis. Pero estos no son los primeros investigadores en argumentar que la radiación en dosis baja podría convertirse en un tratamiento para el Alzheimer. Las altas dosis de radiación son activamente tóxicas para el cuerpo humano, y se cree que la exposición relativamente baja pero crónica a lo largo del tiempo aumenta el riesgo de cáncer de una persona. Pero en las personas mayores con Alzheimer, los beneficios a corto plazo de la radiación en dosis bajas pueden superar cualquier riesgo potencial a largo plazo. En estas personas, es posible que la radiación en dosis baja estimule positivamente la respuesta inmunitaria del cuerpo, revirtiendo o previniendo algunos de los daños causados por enfermedades neurológicas crónicas como el Alzheimer. La radiación también podría ayudar a romper directamente los depósitos de amiloide, una de las dos proteínas principales que se acumula en el cerebro de los pacientes con Alzheimer.

El siguiente paso de esta investigación, dicen los autores, debería ser realizar ensayos a doble ciego y controlados con placebo de dosis bajas de radiación para la enfermedad de Alzheimer, que deberían incluir a pacientes con niveles más leves de la enfermedad.

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