Un estudiante de primaria convirtió agua contaminada en electricidad y demostró cómo los residuos podrían aprovecharse para generar energía
El proyecto aprovecha la actividad de microorganismos para generar una pequeña corriente eléctrica y explorar una forma de recuperar energía de las aguas contaminadas.
Un estudiante de primaria en Carolina del Norte desarrolló un proyecto capaz de generar pequeñas cantidades de electricidad a partir de agua contaminada, utilizando un principio similar al de las celdas de combustible microbianas.
El proyecto de Prakhar Purohit fue reconocido con el Premio Estatal al Mérito 2026 del 3M Young Scientist Challenge, una distinción que destacó su propuesta de convertir un problema ambiental en una posible fuente de energía.
La idea parte de un principio sencillo: aprovechar la actividad de los microorganismos presentes en el agua para producir electricidad.
Aunque el proyecto todavía se encuentra en una etapa educativa y experimental, plantea una alternativa para recuperar parte de la energía contenida en materiales que normalmente son considerados residuos.
¿Cómo puede el agua contaminada generar electricidad?
Los microorganismos presentes en el agua pueden descomponer materia orgánica como parte de su metabolismo. Durante este proceso liberan electrones, que pueden ser capturados mediante electrodos colocados en el sistema.
Cuando esos electrodos se conectan a través de un circuito externo, los electrones pueden desplazarse y producir una pequeña corriente eléctrica.
El agua contaminada también puede contener sales y otros compuestos disueltos que aumentan su conductividad y facilitan el movimiento de las cargas.
Sin embargo, esto no significa que mientras más contaminada esté el agua, mayor será automáticamente la cantidad de electricidad generada.
El rendimiento depende de distintos factores, entre ellos los microorganismos presentes, la cantidad y naturaleza de la materia orgánica, el diseño de los electrodos, el pH y las condiciones ambientales.
De la contaminación del agua a la generación de energía
El proyecto combina dos problemas que normalmente se abordan por separado: el tratamiento de aguas residuales y la generación de energía.
Las aguas residuales contienen materia orgánica que debe ser eliminada antes de que puedan ser liberadas al ambiente. Las celdas de combustible microbianas buscan aprovechar parte de la energía química contenida en esos materiales, en lugar de limitarse a utilizar energía para tratar los residuos.
La propuesta de Purohit no pretende sustituir una planta de generación eléctrica ni producir suficiente energía para abastecer una vivienda.
La posibilidad que explora está relacionada con dispositivos de bajo consumo, como sensores para vigilar la calidad del agua, sistemas ambientales remotos o pequeños equipos que necesitan funcionar durante largos periodos sin cambiar constantemente sus baterías.
El reto está en llevarlo a una escala mayor
Que un experimento pueda producir electricidad no significa que el sistema pueda convertirse fácilmente en una fuente de energía a gran escala.
Para conseguirlo sería necesario alcanzar mayores niveles de potencia, estabilidad y durabilidad. Además, los sistemas microbianos necesitan condiciones adecuadas para que las bacterias permanezcan activas y puedan producir electrones de manera continua.
Por ello, el proyecto de Purohit debe entenderse como una experiencia educativa y experimental. Los detalles técnicos completos de su desarrollo tampoco son de conocimiento público.
Su reconocimiento destaca una forma distinta de abordar la contaminación: en lugar de considerar los residuos únicamente como algo que debe eliminarse, también se puede estudiar si parte de la energía que contienen puede recuperarse y aprovecharse.
Esta misma idea forma parte de una línea de investigación más amplia que busca convertir residuos y materiales descartados en recursos.
Las aguas residuales, los residuos orgánicos y otros desechos pueden contener energía química que, mediante tecnologías adecuadas, podría recuperarse.
El proyecto todavía está lejos de representar una solución industrial, pero demuestra que el agua contaminada puede utilizarse en determinadas condiciones para generar pequeñas cantidades de electricidad y abre una posibilidad para combinar el tratamiento de residuos con la producción de energía.
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