“La ciencia se ha convertido en una maquinaria que produce artículos, no conocimiento”: La crítica de una catedrática de Oxford al sistema científico
Sonia Contera, física en la Universidad de Oxford, analiza en su nuevo libro los seis grandes problemas que la ciencia no puede resolver y advierte sobre los peligros de un sistema que premia la producción en serie de artículos sobre la reflexión profunda

La profesora Sonia Contera, catedrática de Física Biológica en la Universidad de Oxford, presenta una tesis contundente en su libro ‘Seis problemas que la ciencia no puede resolver’. “La ciencia está atascada en sus problemas más fundamentales”, afirma la experta .
Este estancamiento es paradójico. Cuanto menos podemos resolver estas preguntas esenciales, más recursos y atención dedicamos a tecnologías que surgen de ellas, como la inteligencia artificial o las computadoras cuánticas . La sensación de progreso vertiginoso que proyectan las noticias científicas sería, en gran medida, una cortina de humo.
Los seis problemas fundamentales sin resolver
El libro de Contera se centra en seis enigmas científicos que permanecen sin solución después de décadas de investigación. Estos problemas, que surgieron a principios del siglo XX, siguen en el fondo de nuestros deseos como humanidad.
La siguiente tabla detalla estos problemas centrales:
| Mecánica Cuántica | Un conjunto de reglas que surgió a principios del siglo XX y que todavía no entendemos en su significado más profundo, desafiando la lógica lineal tradicional. |
| Teoría del Todo | Un anhelo antiguo de la humanidad por unificar todo nuestro entendimiento del mundo, muy relacionado con el problema de la consciencia. |
| Origen de la Vida | Una pregunta que obsesionó a los físicos cuánticos y que se sitúa en la frontera entre el mundo clásico y el mundo cuántico. |
| Envejecimiento | Un proceso que implica romper la simetría del tiempo, abordado por una ciencia multidisciplinar pero también por empresas privadas con poca transparencia. |
| Inteligencia Artificial | La gran obsesión actual, donde existe el riesgo de crear sistemas muy poderosos pero sin consciencia ni ética. |
| Consciencia | Un tema fundamental para la ética, pues “sin conciencia, sin unidad, no hay ética”. |
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Las causas del problema: El “Marco” neoliberal
Contera identifica que el problema no es la ciencia en sí, sino el “marco” económico y social en el que se desarrolla. Señala que, tras la caída de la Unión Soviética, se impuso un sistema neoliberal centrado en la “optimización de los beneficios para los que son los dueños de ellos”.
Este marco ha generado varios efectos perversos:
- El investigador como parte de la máquina: La ultraespecialización ha convertido al científico en un engranaje más del sistema, siguiendo lo que José Ortega y Gasset denominó el “barbarismo de la especialización”.
- La tiranía de las métricas: “Los investigadores están siempre corriendo a publicar el siguiente artículo, pendientes de las métricas... quizás no tenemos tiempo suficiente para reflexionar”, explica Contera.
- La perversión de la disrupción: La idea de disrupción, que parecía ofrecer libertad frente a la academia tradicional, se ha convertido en un “truco” para destrozar lo público y concentrarlo en grandes compañías “tecnofeudales”.
El peligro de la IA: “Nos invita a dejar de pensar”
En este contexto ya complejo, la inteligencia artificial representa una amenaza particular. Contera advierte que “una de las cosas más terribles de la IA es que nos invita a dejar de pensar” .
Su preocupación va más allá de los debates habituales. La catedrática sostiene que la dependencia de estas herramientas puede conducir a una erosión gradual de la reflexión autónoma, debilitando uno de los pilares de la democracia: el ejercicio del pensamiento crítico.
Consecuencias para la sociedad
Esta crisis del sistema científico tiene repercusiones directas en la vida de las personas:
- Desconfianza ciudadana: “Los científicos mentimos mucho y no somos autocríticos”, reconoce Contera. Este comportamiento alimenta el escepticismo social hacia la ciencia.
- Ciencia utilitarista: Tras las guerras mundiales, se impuso una “agenda mucho más utilitarista, que más o menos cancela todas estas ciencias que se dedican más al significado profundo de la existencia”.
- Fuga de talento: “Los que sobreviven en la academia son los que tienen una capacidad de sufrir sin límites, y eso no tiene sentido”, afirma la profesora.
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¿Existe una solución?
Frente a este panorama, Contera propone “cuestionar el marco”. La solución no está en rechazar la tecnología, sino en comprender profundamente cómo funciona y cuáles son sus límites.
La experta aboga por recuperar el espacio para la reflexión profunda y por interrogarse sobre los fines últimos del desarrollo científico y tecnológico. En sus propias palabras, necesitamos volver a esas “preguntas imposibles de resolver” que son esenciales para un avance genuino.
La ciencia, concluye Contera, debería estar al servicio de la sociedad, la democracia y las personas, pero “no está suficientemente claro que lo estemos logrando”
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