Científicos descubren continente oculto bajo el océano: más grande que Europa del Este
Durante millones de años, un continente entero permaneció oculto bajo las aguas del Pacífico.

Durante millones de años, un continente entero permaneció oculto bajo las aguas del Pacífico. Hoy, gracias a décadas de estudio y tecnología avanzada, los científicos han logrado descifrar los secretos de Zealandia, un enorme fragmento continental que alguna vez fue parte de Gondwana, el supercontinente que existió hace más de 100 millones de años.
Conocido también como Te Riu-a-Māui por el pueblo maorí, Zealandia fue oficialmente reconocido como continente en 2017. Desde entonces, su imagen ha dejado de ser una mera conjetura geológica: investigadores han logrado elaborar el primer mapa completo de su superficie sumergida, revelando detalles sobre sus tipos de roca, antiguos sistemas volcánicos y formaciones sedimentarias. Aunque casi el 95% de su extensión permanece bajo el océano, los avances científicos han permitido visualizarlo con sorprendente claridad.
Una masa continental que se quebró bajo presión
Estudios previos ya habían revelado que Zealandia ocupa aproximadamente 4.9 millones de kilómetros cuadrados. Su fractura del supercontinente Gondwana ocurrió entre 60 y 100 millones de años atrás, como resultado de procesos tectónicos que estiraron y fragmentaron su corteza. Pero lo que ahora se ha descubierto cambia la forma en que se entiende esa separación.
Un nuevo estudio publicado en Tectonics se enfocó en la parte norte del continente, una región submarina entre Nueva Zelanda, Nueva Caledonia y Australia. Allí, los investigadores identificaron una extensa zona volcánica como el motor principal de la fragmentación. Este cinturón de lava, compuesto por rocas con propiedades magnéticas, marcó la división entre Zealandia y Gondwana.
Nick Mortimer, geólogo líder del proyecto en GNS Science, compara el proceso con una masa de pizza que se estira y se abre por las grietas, permitiendo que el magma ascienda desde el interior del planeta. Este fenómeno geológico no solo debilitó la estructura del continente, sino que también actuó como catalizador de su separación, indica Xataka.
Wanda Stratford, experta en geofísica marina, señala que este magma cubre un área de unos 250,000 kilómetros cuadrados, lo que equivale a toda Nueva Zelanda. Hasta ahora, su papel en la fragmentación continental había sido infravalorado.
El corazón granítico de un continente sumergido
El equipo también logró identificar una antigua cadena de granito llamada Batolito Medio, una formación que atraviesa el núcleo de Zealandia y cuya edad oscila entre los 100 y 250 millones de años. Este hallazgo fue posible gracias a muestras extraídas del lecho marino cerca de Nueva Caledonia.
El descubrimiento del batolito aporta pistas clave sobre la estructura interna del continente, y abre nuevas puertas para comprender su evolución. Aunque queda mucho por investigar, los científicos esperan que este conocimiento contribuya a entender mejor los procesos tectónicos que dieron forma a nuestro planeta.
Además de su valor científico, conocer la historia geológica de Zealandia tiene aplicaciones prácticas. Desde la evaluación de riesgos naturales hasta el análisis de recursos minerales, estas investigaciones podrían ser cruciales para el desarrollo sostenible de la región y para fortalecer la resiliencia frente a desastres naturales.
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