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Invasión de hormigas cabezudas podría afectar la caza de los leones, según un estudio

Según un estudio publicado en la revista Science, la invasión de hormigas cabezudas podría afectar la caza de los leones.

Según un estudio publicado en la revista Science, la invasión de hormigas cabezudas podría afectar la caza de los leones. La expansión de este insecto está generando una disminución en las cacerías de cebras por parte de los depredadores felinos.

El estudio se llevó a cabo en las praderas de Kenia, en África, con el fin de investigar los cambios que ha producido la llegada de este insecto invasor. Durante la investigación, los especialistas encontraron que en ciertas áreas de África oriental, incluyendo Kenia, crece un tipo de acacia llamada “árbol de la espina silbadora” (Vachellia drepanolobium). Este árbol es conocido por su alianza con las hormigas Crematogaster mimosae.

De acuerdo con el portal web de El Espectador, las espinas del árbol albergan nidos de hormigas Crematogaster mimosae, que actúan como escoltas del árbol, protegiéndolo de herbívoros como elefantes y jirafas, que de lo contrario podrían dañar o consumir el follaje. Otro punto importante es que el árbol produce néctar en glándulas especializadas llamadas nectarios extraflorales, ubicadas en el extremo de las espinas. Las hormigas Crematogaster se alimentan de este néctar.

El problema específico que han encontrado los investigadores es la expansión de las hormigas cabezudas (Pheidole megacephala). Este insecto es conocido por ser muy adaptable y establecer colonias grandes, y su comportamiento competitivo las ha llevado a expandirse a otros continentes, como Asia, Australia, América del Norte y América del Sur. En estas regiones, las hormigas cabezonas a menudo compiten con especies nativas, como está sucediendo en Kenia.

Según los investigadores, en la sabana de Kenia, las hormigas cabezudas atacan a las hormigas acacias nativas y consumen a sus crías, dejando a los árboles espinosos silbantes indefensos. Por otro lado, los elefantes y otros herbívoros están consumiendo a un ritmo impresionante. La cobertura de árboles y arbustos se ha reducido drásticamente, afectando a otro gran animal de la sabana: el león.

Jacob Goheen, ecologista y autor del estudio, explicó que los matorrales densos proporcionan un escenario ideal para emboscar a los herbívoros, permitiéndoles aprovechar la cobertura para acercarse lo más posible antes de lanzar un ataque. Sin árboles de la espina silbadora, los leones pierden la oportunidad de esconderse, lo que podría afectar su caza, especialmente la de cebras.

Por último, el equipo descubrió que las muertes de cebras eran casi tres veces más probables en áreas de baja visibilidad, donde las hormigas invasoras estaban ausentes, en comparación con las áreas de alta visibilidad, donde las hormigas cabezudas estaban presentes y los árboles desprotegidos.

Con Información del El Espectador

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