¿El cloro fue usado alguna vez como arma?
El desinfectante doméstico más común que se puede comprar en cualquier tienda es el que llamamos cloro. No se trata del elemento cloro en sí, pues es un gas verde tóxico corrosivo, sino de una solución de ácido hipocloroso que también se usa como blanqueador de ropa.
Su acción desinfectante se debe a que desbarata las proteínas de las bacterias. Las proteínas están formadas por largas cadenas de aminoácidos que asemejan una madeja desordenada. No obstante, esa apariencia nudosa tiene una forma tridimensional definida que es la que le da su identidad y funcionalidad. Esa forma exacta encajará en otros receptores como pieza de rompecabezas y si ésta cambia, es como una llave que ya no entra en la chapa para la cual fue hecha.
El ácido hipocloroso deshace las madejas de proteínas y hace que se peguen unas con otras formando grumos y la bacteria, por lo tanto, muere. Sin embargo, hay una variedad de la bacteria Escherichia coli que no es afectada por este desinfectante y, además, es resistente a la mayoría de antibióticos.
Se encontró que esta bacteria ha evolucionado para desarrollare una proteína que el ácido hipocloroso no sólo no la desbarata, sino que se activa y protege a las otras proteínas de la bacteria para que no sean atacadas. Parece ser que esta proteína protectora evolucionó en la E.coli para defenderse del ácido hipocloroso que producen unos glóbulos blancos del sistema inmunitario llamados neutrófilos, con el que atacan a otras bacterias que entran al torrente sanguíneo.
¿Por qué el cloro decolora la ropa?
Esto se debe porque al parece el cloro sabe distinguir el blanco de los colores. En realidad el cloro ataca los compuestos químicos coloreados que distingue gracias a la base de los electrones de las moléculas coloreadas, como la ropa.
La luz tiene todos lo colores y es precisamente la coincidencia de todos lo que nos muestra que no hay ningún color, por eso se le llama luz blanca.
Cuando la luz cae sobre la ropa puede ser que todos los colores de la luz blanca se reflejen de la misma forma. De esta forma decimos que es blanca sólo por la luz que envía a nuestros ojos.
Si la ropa está manchada quiere decir que lo está de una sustancia que no es blanca. Esto supone que absorbe o retiene algunas de las frecuencias correspondientes a unos colores y refleja el resto. Cuando una sustancia absorbe energía luminosa, en realidad son los electrones presentes en sus moléculas los que realizan tal absorción, así lo publica Saber Curioso.es.
Y cuando esto sucede, los electrones se excitan hasta alcanzar un nivel de energía superior en las moléculas.
Así, en la ropa o cualquier otra sustancia de color blanco, los electrones de sus moléculas ya se encuentran al máximo nivel energético y por ello no absorben más energía y repelen todas la frecuencias de la luz solar. Y en la ropa de color con manchas o cualquier otra sustancia de color, los electrones de sus moléculas tienen una energía particularmente baja y, por tanto, son susceptibles de capturar energía y de mostrar el color correspondiente a la frecuencia energética rechazada.
Y así es como funciona la lejía o hipoclorito de sodio, “tragándose” u oxidando esos electrones de baja energía.
¿Por qué cloro se convirtió en un arma?
El cloro o mejor dicho el hipclorito de sodio como lo conocemos, no, sin embargo el gas cloro o Bertholia fue usado por primera vez como arma en la Primera Guerra Mundial por Alemania el 22 de abril de 1915, en la segunda Batalla de Ypres.
De acuerdo con The First World War los soldados describieron el olor como una combinación entre pimienta y piña; también tenía sabor metálico y se impregnaba en el fondo de la garganta y el pecho.
El cloro puede reaccionar con el agua en la mucosa de los pulmones para formar ácido clorhídrico, un irritante que puede ser letal. El daño hecho por el gas de cloro puede ser evitado por una máscara de gas, u otros métodos de filtración, que hacen que la posibilidad total de morir por gas cloro sea mucho menor que por otras armas químicas.
Este gas fue diseñado por el científico Fritz Haber del Instituto Kaise Wilhelm en Berlín, en colaboración con el conglomerado químico alemán IG Farben, quienes desarrollaron métodos para descargar el gas cloro contra una trinchera enemiga.
Sus efectos son graves. La inhalación destruyó órganos en cuestión de segundos, lo que generó ataques de asfixia contra los soldados.
Se cree que el rol de Haber en el uso del cloro como un arma mortal condujo a su esposa, Clara Immerwahr, al suicidio. Después de su primer uso, el cloro fue utilizado por ambos lados como un arma química, pero pronto fue reemplazado por los gases más mortales fosgeno y gas mostaza.
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