Peenemunde: centro de desarrollo tecnológico nazi y fuente de terror
Peenemunde es el nombre del que fue el centro de desarrollo de tecnología mas moderno del mundo entre 1936 y 1945 en la Alemania nazi, donde se construyeron los primeros misiles especiales.
Ese pronunciado progreso científico no hubiera sido posible sin la esclavitud de decenas de miles de cautivos del régimen nazi, que trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas.
El Museo Histórico Tecnológico, que muestra lo ocurrido en el lugar, se encuentra en el edificio de lo que fue en esos años la planta de producción de energía de la fábrica de misiles de Peenemunde.
En el campo abierto que se encuentra antes de llegar al gran edificio de ladrillo se expone un modelo del misil A4, el primero que el 3 de octubre de 1942 realizó un vuelo exitoso hasta la frontera de la atmósfera terrestre con el espacio sideral.
Las 25 toneladas que pesaba el cohete fueron movilizadas por medio de un combustible líquido a base de oxígeno y alcohol etílico. El misil A4 fue entonces usado para bombardear ciudades europeas.
El gobierno nazi lo designó como 'el arma de represalia V2'. La 'v' procede de la palabra alemana Vergeltung, que significa represalia. La designación corrió a cargo de Joseph Goebbels, director de Propaganda del imperio nazi y uno de los motores del poderío de Hitler.
Cada vez que en el centro de lanzamiento se disparaba exitosamente un misil hacia el occidente de Europa había dos efectos extremos: entusiasmo y felicitaciones por parte de los científicos del gobierno nazi, y muerte y destrucción en la ciudad europea contra la que se había disparado esa arma.
Sin embargo, no era todavía un arma de precisión ya que presentaba un desvío del objetivo elegido de por lo menos 17 kilómetros, por lo que su valor militar era moderado. Por esa razón se lo utilizó para bombardear grandes centros urbanos europeos.
Para los habitantes de esas ciudades, la muerte estallaba de repente, sin aviso previo y sin que hubiera forma de detectar antes el misil y destruirlo antes de que cayera. De 1942 a 1945 se dispararon desde Peenemunde alrededor de tres mil V2 contra ciudades de Francia, Reino Unido, Holanda y Bélgica.
París fue bombardeada 17 veces por esos misiles nazis, que tenían una altura de 14.03 metros y un alcance de hasta 300 kilómetros. En el área donde se encuentra el edificio a campo abierto se puede ver todavía la plataforma de lanzamiento del misil.
En medio de la guerra se desarrolló pronto en esa fábrica el sucesor de ese misil, el V1, que fue disparado 22 mil veces. Por su falta de precisión, los militares nazis la utilizaban para aterrorizar a la población de las ciudades europeas.
Los avances científicos en la producción de esa arma llevaron a los militares y científicos nazis a diseñar en la Isla de Usedom en conexión con Peenmunde un sistema de transporte capaz de desplazar a 10 mil personas por hora, además de los materiales que se requerían para producir el V2 y el V1.
El proyecto contemplaba construir varias fábricas de ese misil en la isla así como zonas de barracas para los trabajadores forzados. Fue un arma de gran efecto sicológico y propagandístico, y los nazis la mostraron al pueblo alemán como prueba de poderío y como una promesa de victoria.
Pero ya en 1943 era claro que Alemania empezaba a perder terreno en la lucha militar. En Peenemunde trabajaban en forma simultánea entre 10 mil y 15 mil personas, la mayoría presos de campos de concentración.
Los militares británicos descubrieron en 1943 la ubicación de Peenemunde y se dieron cuenta de su poder letal. La destrucción de las armas alemanas de largo alcance se convirtió entonces en una prioridad para Gran Bretaña, que reconoció el riesgo que esas instalaciones significaban para Londres.
Reino Unido llevó a cabo el 17 y 18 de agosto de 1943 un bombardeo aéreo magno contra Peenemunde.
Casi todos los aviones británicos para bombardeo fueron sumados a esa operación: un total de 596 aviones y cuatro mil 241 elementos militares de la Fuerza Aérea británica.
Sus objetivos eran dos: destruir la zona en la que se suponía trabajaban los científicos, ingenieros y técnicos alemanes, e inutilizar la fábrica de producción de los misiles.
Debido a esos errores de precisión de los bombardeos, los daños que registró la planta en la que se desarrollaban los misiles fueron reparables. Fue entonces cuando los militares nazis decidieron construir galerías subterráneas para seguir con la producción y perfeccionamiento de esos misiles.
Para ello fueron usados prisioneros del campo de concentración de Buchenwald, en las inmediaciones Weimar. Las condiciones de trabajo, las enfermedades y el hambre segaron miles de vidas en esas instalaciones.
La necesidad de contar con trabajadores forzados llevó a la decisión de construir un nuevo campo de concentración, de nombre Mittelbau Dora, donde fueron apretujadas 40 mil personas.
En 1944 se inició la construcción de las galerías para la producción del arma. Según los estudios realizados por el Museo, decenas de miles de personas perdieron la vida a causa de los malos tratos, las ejecuciones y el terror que sembraban los guardias y celadores nazis.
El V2 causó más muertos durante su construcción que al golpear las ciudades que fueron sus objetivos.
Los trabajadores forzados estaban vestidos con ropa muy delgada, entre otra cosa hecha con la tela de los sacos de cemento. Los zapatos eran de madera y la comida una bazofia. Escenas dantescas tenían lugar en las galerías.
Cuando la Alemania nazi perdió la guerra, los científicos alemanes que participaron en el desarrollo de los misiles V2 y V1 fueron buscados y contratados por las potencias vencedoras para continuar con el desarrollo de esa tecnología.
Uno de esos casos fue el de Walter Dornberger, quien nació en 1895 en Giessen. Para 1943 era el Comandante en Jefe de Peenemunde. Murió en 1980 después de que en los años anteriores fue asesor especial de la fuerza área de Estados Unidos para el desarrollo de misiles guiados.
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