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Sonora Su sed de conocimiento trajo a Ariane Baroni Boissonas a México.

Una suiza enamorada de la ciudad del Sol

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Por Eduardo López

Una suiza enamorada de la ciudad del Sol

Una suiza enamorada de la ciudad del Sol

No fue su elección venir a Sonora, pero su afán de aventura y de aprender la trajo a esta tierra cálida: Una vez aquí, Ariane Baroni Boissonas se enamoró de la historia local, de los días soleados y de la franqueza de los sonorenses.

Con poco más de 20 años de edad y en uno de sus viajes hacia América Latina, llegó a México desde Ginebra, Suiza, su ciudad y país de nacimiento, en 1975 y decidió experimentar lo que era vivir un tiempo fuera de la casa familiar.

Una oportunidad de empleo en la embajada de Argelia en este País la asentó en la capital mexicana. Egresada de la licenciatura en Geografía, buscó qué hacer con su tiempo libre y lo encontró en una maestría en Antropología en la Universidad Iberoamericana.

De la Ciudad de México pasó al Bajío, escribió su primer libro una vez egresada de la maestría y conoció al padre de su única hija, de quien se separó tiempo después y regresó a trabajar a la capital del País.

Fue un amigo del posgrado quien la invitó a trabajar en El Colegio de Sonora en un proyecto. Cansada de la metrópoli cuyo aire contaminado enfermaba a su hija, decidió aceptar la propuesta y en 1985 llegó a establecerse en Hermosillo.

TODA UNA VIDA EN SONORA

Luego de escribir tres libros sobre historia y antropología de Sonora, Ariane ha llegado a considerarse como una suiza que conoce más sobre la entidad que muchos sonorenses.

"Pues a mí me llaman "sonosuiza", dicen que soy "sonosuiza", pues viví más tiempo aquí que en Suiza; allá poco más de 20 años y viví más tiempo aquí, casi 30 años más los 10 en la Ciudad de México; tengo más vida acá", considera.

La Universidad de Sonora se convirtió tiempo después en su lugar de trabajo, cuando se abrió la Licenciatura en Historia, a donde la invitaron a trabajar ya que requerían de una experta en el tema del proceso histórico de la Colonia.

Aunque en sus recuerdos siempre está Suiza, pues en el país europeo se encuentran sus hermanos, la casa de sus padres y su hija, quien luego de estudiar allá se casó con un suizo y tuvo un hijo, tiene intereses de trabajo y personales que la mantienen en la entidad.

ENAMORADA DEL SOL

Cuando se le cuestiona si extraña su país y ciudad de origen, dice que prefiere tomar lo mejor del lugar donde está, sabedora de que puede aún ir a su tierra cuando le parezca.

"Extrañar, no puedo decir que extrañar. Extrañaría si de repente me dijeran que ya no podría ir, no sé, si ya no tuviera de pronto el dinero para de vez en cuando pagarme el viaje; me gusta ir allá, pero no sé si vivir, pero pues ya vivo desde hace 40 años aquí".

"A mí me gusta el Sol; yo estaba pensando en Ginebra, pasar todo el invierno en Ginebra sin Sol, no pues no, prefiero aquí", expresa.

Ariane recién se jubiló como maestra titular en la Unison y aunque lo había pensado, ahora redunda más en su cabeza el planteamiento de planes de trabajo y aunque está dividida entre Sonora y Suiza, pues allá está su nieto, asegura que tiene intereses en esta región.

"Voy a seguir, voy a informarme, me interesa mucho la cuestión ecológica en Sonora, me preocupa mucho; me metí un poquito en historia ambiental y realmente es algo que me preocupa mucho", destaca en relación a recientes desastres ecológicos en la entidad.

Además, comenta, si su historia laboral la hizo en México, el dinero que le dan acá a manera de pensión, no le alcanzaría para vivir en su país de origen, por lo que tal vez y como le gusta la región, se quede a vivir acá.

FRANQUEZA NORTEÑA

Baroni destaca la franqueza de los sonorenses, a quienes señala como personas abiertas, amables y que son hospitalarias, características que desde su percepción no tienen los habitantes del Sur del País.

"Es abierto, es más abierto que los del Sur, es un poco diferente a la gente del Sur que conozco porque viví como 10 años en la Ciudad de México. Entonces más abierto, un poco más directo también y pues es agradable y sí me gustó a mí lo de ser directo, porque yo soy directa también", enfatiza.

Aunque de pronto el calor del verano le parecía inclemente, expone, era soportable ya que generalmente los meses de más altas temperaturas, como julio y agosto, los pasaba en Europa visitando a sus familiares.

Algo de lo que está agradecida con Sonora es que la Unison la apoyó económicamente para realizar sus estudios de doctorado, cosa que no realizan las universidades de su país con recursos públicos.

"El decidir qué haré, y en parte esto es un poco el problema de echar dobles raíces; voy a ver con la edad qué tanto puedo viajar, porque es un poco cada vez más difícil, realmente no sé, no hago planes, no demasiados planes", afirma.

En todo este tiempo viviendo en la capital de Sonora, Baroni señala que es poco lo que la ha disgustado, pero sí ha habido hechos como el que por ser extranjera la vean como especial y el que los gobiernos locales depreden zonas de recursos naturales.

Comenta que uno de los principales atractivos de este estado para los extranjeros es la riqueza minera, pero es una actividad que provoca daños, además de que no existe la protección adecuada para sitios como el Mar de Cortés y otras zonas como Punta Chueca.

SIN AÑORANZAS

Enamorada de Sonora y los sonorenses, Ariane dice conocer más Hermosillo y otras ciudades de México, más que a su propio país, Suiza, por lo que decidió hacer tomar una actitud positiva para no extrañar su tierra.

"Hay que tomar lo bueno de un lugar y no estar como yo he visto, suizos con todas las paredes llenas de fotos de Suiza allá en México y con la añoranza de regresar y yo digo, ¿pues qué hacen aquí, no?, entonces, aprovechar que el lugar donde estás laborando y no estar añorando que allá está mejor, pues no, si no pues no vive uno".
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